Hoy me encontré

colgada en tu mirada

cada rayo de tu iris escalé

y al girar abandoné este cuerpo

bailé sobre las olas, canté sobre las rocas,

nos fundimos en un ser.


Nuestros tiempos y espacios

distintos y distantes

como cenit y nadir

pero en una sola directriz,

la línea que dista...

más que unir nos traspasó.


Desapareció la fisonomía del miedo,

los vestigios de un adiós,

aspiramos un aire primigenio que de arrojo nos inundó.

Somos la misma arcilla,

una sola pieza de barro que un día se desquebrajó,

nos separó la palabra cáncer y la talante de desahuciar.


En este amanecer desapareció el ultimátum,

encontramos la raíz de amar a otro en el universo propio,

una amalgama de luz las rupturas unió.


Las lágrimas se volvieron brillantes

que incrustados fulguran y fusionan,

reflejan nuestra historia,

dan sentido a la lección.


Un viaje al alma

nunca es recto ni fútil,

al verte en el espejo,

más que ayer te quiero yo.


Mtra. Alma Delia Espitia Santos.

Miembro del Seminario de Cultura Mexicana, Corresponsalía en Orizaba.


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