La causa principal del cambio climático y calentamiento de la tierra son sin lugar a dudas los gases de efecto invernadero (GEI), generados por la emisión de bióxido de carbono, metano, óxido nitroso y algunos otros gases originados por los procesos industriales.

De todas estas emisiones el bióxido de carbono es el más impactante por su magnitud y permanencia en la atmósfera y proviene principalmente de la quema de combustibles fósiles relacionados con: la producción de energía especialmente en los países industrializados y cambios en el uso de suelo (deforestación) en los países en desarrollo.

El crecimiento económico, junto con la creciente industria y aumento de la población siempre estará generando emisiones de gases de invernadero que causan el cambio climático.

Un bosque es una superficie mínima de dos hectáreas cubierta por capa arbórea del 50% con altura de árboles de 5 metros, mientras que la deforestación es la transformación del bosque en otro uso de la tierra, o reducción a largo plazo de la capa arbórea por debajo del umbral del 10%.

La deforestación es un factor coadyuvante del cambio climático. Los suelos de los bosques y selvas son húmedos, pero sin la protección de la cubierta arbórea, se secan rápidamente. Los árboles también ayudan a perpetuar el ciclo hidrológico devolviendo el vapor de agua a la atmósfera.

Sin árboles que desempeñen ese papel, muchas selvas y bosques pueden convertirse rápidamente en áridos desiertos. Los árboles desempeñan un papel crucial en la absorción de gases de efecto invernadero, responsables del calentamiento global. Las selvas y los bosques hay que conservarlos, porque una vez que se destruyen no hay vuelta atrás. Tener menos bosques significa emitir más cantidad de GEI a la atmósfera. La solución más rápida a la deforestación es, sencillamente, interrumpir la tala de árboles o quema de bosques. Quemar una hectárea de bosque o selva intacta equivale a generar 550 toneladas de bióxido de carbono por hectárea.

México está dentro de los países más deforestados del mundo. Se estima que a nivel mundial el 18 por ciento de las emisiones de GEI provienen de la pérdida de los ecosistemas forestales. El poder adquisitivo de las naciones guarda una relación cercana con la conservación de los bosques. Los países más desarrollados sumaron más de tres millones anuales de hectáreas de superficie boscosa nueva y los menos desarrollados por el contrario perdieron más de dos millones de hectáreas de superficie boscosa. La deforestación tiene muchos efectos negativos para el medio ambiente. El impacto más dramático es la pérdida del hábitat de millones de especies. El setenta por ciento de los animales y plantas habitan los bosques de la Tierra y muchos no pueden sobrevivir a la deforestación que destruye su hábitat. Las selvas tropicales y los bosques pluviales podrían desaparecer completamente dentro de cien años si continúa el ritmo actual de deforestación.

Una plantación forestal comercial (PFC) es el establecimiento y manejo de especies forestales en terrenos de uso agropecuario o terrenos que han perdido su vegetación forestal natural, con el objeto de producir materias primas maderables y no maderables, para su industrialización y/o comercialización. Las PFC y los bosques naturales no son equivalentes, si están bien establecidos y manejados ambos contribuyen al bienestar de la gente y del medio ambiente. La finalidad de una PFC maderable es utilizar áreas ya deforestadas para establecer un bosque artificial con árboles de crecimiento rápido con fines comerciales.

Un beneficio de las PFC consiste en la captura del bióxido de carbono vertido a la atmósfera por la actividad del hombre, responsable del cambio climático. Si la madera de las PFC se traslada a objetos, este carbono quedará para siempre cautivo. Las especies de las PFC estarán listas para su aprovechamiento en un tiempo aproximado de 12 a 16 años. La madera que proviene de las PFC es el material más utilizado para la construcción de viviendas en los países más desarrollados del mundo.

En América del Norte, gran parte de los hogares se construyen de madera, en Europa existe un fuerte impulso al uso de la madera en la construcción. En Chile y Argentina se está usando la madera para la construcción de viviendas de tipo social. En la construcción de madera se reduce el impacto al medio ambiente y las casas de madera son más económicas, y pueden ser permanentes, espaciosas y dignas, además de bellas y ecológicas.

En México la madera la hemos utilizado precariamente y tenemos la creencia que ésta tiene que provenir de bosques naturales y aunque en nuestro país se han fomentado e invertido en las PFC, no ha existido un adecuado seguimiento de ellas y el dinero se ha dilapidado. Aunado a esto, no se han establecido programas como en la Argentina, en donde han organizado a productores, sector empresarial y gobierno para establecer industrias exitosas que generan empleos bien remunerados.


Ing. Emanuel Rafael Montesinos Fernández. Miembro del Seminario de Cultura Mexicana. Corresponsalía Orizaba.


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