Cuando el enojo y la rabia nos dominan, podemos perder el control y ser muy agresivos o cometer actos de violencia. Por eso es tan importante aprender a manejar el coraje y evitar las consecuencias físicas y emocionales que aumentan nuestros problemas y nuestro sufrimiento.

El enojo puede ser muy destructivo. Tú decides la fuerza que le das.

El enojo es una de más emociones más frecuentes en nuestra vida. Pero también es una de las más desgastantes y es la causa de una gran parte de nuestros problemas, ya que nos desgasta físicamente, porque altera todo el funcionamiento del cuerpo. Influye en la toma de malas decisiones, que afectan todas las áreas de nuestra vida. Aumenta o provoca conflictos con los demás.

El coraje en sí mismo, no es malo:

Es una respuesta instintiva de nuestro organismo, que nos da la energía necesaria para defendernos cuando somos atacados físicamente o cuando nuestra vida está en peligro. Nos puede servir para reconocer que algo nos está molestando y motivarnos a actuar. El problema no es sentir coraje o rabia, cuando el sentimiento es momentáneo o está bien encausado y manejado. EL verdadero problema surge cuando mantenemos ese sentimiento durante muchas horas, días, meses o años y cuando, gracias a él, respondemos desproporcionadamente.

¿Qué puedes hacer?

Describe las situaciones en las que te enojas y responde a las siguientes preguntas, por escrito:

¿Por qué me enoje? ¿Por qué creo que eso pasó? ¿Que hizo la otra persona? ¿Por qué creo que lo hizo? ¿Por qué creo que lo hizo para molestarme? ¿Qué pienso de esa persona? ¿Qué pienso de mí?

Escribe todo lo que se te ocurra, sin analizarlo. Si crees que no pensaste nada, escribe qué crees que pensaría cualquier persona que se encontrara en tú lugar. Muy probablemente esos son tus pensamientos. Una vez que hayas terminado, revisa cada pensamiento y pregúntate:

Si pienso así ¿cómo me siento? Analiza y trabaja con cada uno de los pensamientos que te generan coraje. Poco a poco vas a poder identificar el tipo de pensamiento que te hace enojar o que te causa sufrimiento y vas a poder cambiarlo o eliminarlo. Date el tiempo que necesitas, para dominar esta técnica.

Recuerda que cada persona es diferente. Pero recuerda también, que sólo aprendemos algo, cuando lo practicamos todas las veces que sea necesario. No dudes en buscar ayuda con un profesional para ser más consiente de tu sentir y cómo puedes manejar tus emociones.



Ana Tere Herrera

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