Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 6:20-23

En aquel tiempo, mirando Jesús a sus discípulos, les dijo:

“Dichosos ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios. Dichosos ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Dichosos ustedes los que lloran ahora, porque al fin reirán.

Dichosos serán ustedes cuando los hombres los aborrezcan y los expulsen de entre ellos, y cuando los insulten y maldigan por causa del Hijo del hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo. Pues así trataron sus padres a los profetas”.

Palabra del Señor.


Cuando en una sociedad se ven enfrentados los valores del Reino que destacan a Dios, el amor, la vida y la moral frente a los antivalores de la “Cultura de Muerte” que destacan el dinero, el placer, el poder, el aborto, la pasión, y el relativismo moral se suscita la persecución contra los cristianos.

Nuestro país es un típico ejemplo de ello, basta con recorrer la historia real y no oficial de México en donde se ha tenido y tiene una fuerte persecución contra los valores del Evangelio.

Cuando el pueblo ha puesto como centro a Cristo se han levantado fuerzas para negar esa supremacía, ello en cualquier campo ya sea en el de la libertad religiosa, en la defensa de la vida contra el aborto, en el respeto a los valores matrimoniales como la fidelidad en contra del adulterio, en la lucha por la dignidad y respeto de la mujer contra la pornografía y la prostitución.

Esta forma de persecución histórica contra Jesucristo y su Iglesia en lo general, se da también en lo particular. Cualquiera que anuncie la voluntad de Dios y el Evangelio será acusado de fanático, antidemocrático, obscurantista, sin alcanzar a comprender el pensamiento de Dios. “Así trataron sus padres a los profetas”.

No obstante como cristiano estás llamado a dar la vida por Cristo y su Evangelio, a sabiendas de los insultos, la ridiculización y el rechazo; pero Jesús afirma: ¡Dichosos ustedes porque su recompensa será grande¡.




Germán Alpuche San Miguel