Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 6:6-11

Un sábado, Jesús entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y fariseos estaban acechando a Jesús para ver si curaba en sábado y tener así de qué acusarlo.

Pero Jesús, conociendo sus intenciones, le dijo al hombre de la mano paralizada: “Levántate y ponte ahí en medio”. El hombre se levantó y se puso en medio. Entonces Jesús les dijo: “Les voy a hacer una pregunta: ¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado: el bien o el mal, salvar una vida o acabar con ella?”. Y después de recorrer con la vista a todos los presentes, le dijo al hombre: “Extiende la mano”. Él la extendió y quedó curado.

Los escribas y fariseos se pusieron furiosos y discutían entre sí lo que le iban a hacer a Jesús.

Palabra del Señor.


En búsqueda de ser fieles en el cumplimiento de las leyes divinas, los fariseos habían exagerado el sentido de la ley mosaica, concretamente en lo referente al respeto del descanso sabático. Toda acción se podía interpretar como trabajo, incluso el curar era considerado como trabajo y por lo tanto violación al sábado, día de descanso obligatorio para los judíos.

Jesús se manifiesta como el Señor, como aquel que posee el auténtico sentido del tiempo y de la interpretación de la ley de Dios. Por ello cuestiona en este pasaje esas interpretaciones exageradas de la ley que privadas del espíritu terminan sofocando al hombre mismo.

El sábado en plenitud es Jesucristo, él es la paz y auténtico descanso del hombre. Aquel que vive en su voluntad encuentra el reposo de su espíritu y la paz que viene de Dios. Por ello Jesús, Señor del tiempo y de la historia, no ha abolido el sábado sino que lo ha trascendido. Él ha resucitado en domingo, respetando el sábado en el sepulcro pero dándole al domingo una santidad que no poseía, porque Él es el Señor del tiempo. Con su resurrección ha santificado el domingo, es por ello que los cristianos tienen como día del Señor el día en que Cristo ha resucitado, los judíos siguen viviendo del sábado, los cristianos de la resurrección de su Señor el domingo.



Germán Alpuche San Miguel

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