Es una herramienta metodológica que permite obtener una visión diferente del hombre y el entorno en el que se relaciona y permite al mismo tiempo modificar nuestra propia visión ofreciendo de este modo una nueva “gestalt” (forma) a todo lo que observamos desde esa nueva perspectiva.

La intervención de la Terapia Gestalt como psicoterapia breve en situaciones de emergencia o crisis, está indicada para abordar situaciones de dolor emocional agudo y desgarrado, en circunstancias seriamente destructivas y en los casos de situaciones que activamente ponen en peligro tanto la vida del paciente como la de otras personas.

Otra indicación sería en personas cuyos problemas no son tratables mediante la intervención de otras terapias.

La intervención de la Terapia Gestalt en situaciones de crisis también puede estar indicada cuando sea esto lo que necesite o demande el paciente, bien porque sólo le interesa resolver una situación puntual o bien porque, por problemas económicos, no puede asumir una terapia larga.

La intervención Gestalt en situaciones de emergencia, por su brevedad, y al centrarse sólo en la resolución de un conflicto, ofrece la ayuda necesaria más que en un proceso prolongado de terapia verbal, no obstante, la brevedad de este tipo de intervención no debe confundirse con superficialidad.

Consideremos, por otro lado, que un elevado porcentaje de pacientes acuden a terapia sólo en los momentos de crisis y que es frecuente que, superada ésta mediante psicoterapia breve, la motivación para seguir explorando sus problemas y seguir su crecimiento desaparezca.

En las crisis, el individuo se encuentra en una encrucijada: por un lado, lo que es, y por otro, lo que podría ser si cambiara. Esto se produce, por ejemplo, cuando la persona se enfrenta a las demandas que le hace la comunidad y se ve forzada a reconocer sus propias limitaciones. Anhela crecer y se esfuerza por lograrlo, pero a la vez, retrocede frente al dolor que todo crecimiento trae consigo. Una persona entra en situación de crisis cuando su modo de vida acostumbrado en la comunidad se vuelve menos viable. Es entonces cuando surge la conciencia de que no todo anda bien en su interior. Si escucha la señal y realiza los cambios indispensables en sí misma, adaptándose a las exigencias presentes, avanzará en su desarrollo casi sin pausas ni vacilaciones. Pero como hay en la personalidad rigideces intrínsecas, a veces se pasa por alto la señal organísmica y se elige, en cambio, el camino de la pasividad, la comodidad y la evitación. El enjuiciamiento continúa, sin embargo, con sus exigencias constantes o intermitentes, hasta que el conflicto vuelve a agudizarse, y hasta que la conciencia que toma la persona de sí misma, como un organismo en conflicto, se convierte en el factor que orienta su vida.

Es en tales circunstancias, según cuales sean las características de la persona y la gravedad de su padecimiento, es cuando se suele solicitar ayuda terapéutica profesional. Si es tu caso, puedes contactar conmigo y te ayudaré a enfocarlo de la mejor manera posible.



Ana Tere Herrera

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