Como todo en la vida, el cuerpo es un espejo de nuestras ideas y creencias. Se encuentra hablándonos en todo momento; sólo falta que nos concentremos en escucharlo. Cada célula de nuestro cuerpo responde a cada una de las cosas que pensamos y a cada palabra que decimos.

En el momento en que un modo de hablar y de pensar se hace crónico, termina expresándose en posturas corporales y comportamientos, en formas de ser y de malestares. Cada parte de nuestro cuerpo es protagonista en diferentes situaciones. Entender sus propiedades nos hará entendernos más a nosotros mismos.

Los dolores de cabeza suelen provenir del hecho de desautorizarse a uno mismo:

Recuerda, la próxima vez que te duela la cabeza, detente a pensar cómo y cuándo has sido injusto contigo mismo. Perdónate, deja de pensar en el asunto.

La garganta representa la capacidad de defendernos de manera verbal. El dolor de garganta se relaciona siempre con el enfado. Si además existe un resfriado, puede representar también confusión mental. La laringitis significa usualmente que uno posee un enojo tan alto que no es capaz de hablar. Los problemas tiroideos y la amigdalitis no son más que creatividad frustrada o muestra de cierta incapacidad para expresarse.

La zona del cuello representa la capacidad de flexibilidad en nuestra forma de pensar, de observar los diversos aspectos de alguna cuestión en particular y de aceptar que otras personas posean puntos de vista diferentes

Los ojos representan nuestra capacidad de ver, Por eso cuando tenemos algún problema con ellos, generalmente significa que hay algo que no deseamos ver, ya sea en la vida o en nosotros, en una vida pasada, una presente o una futura.

El corazón representa al amor y la sangre al júbilo. Necesitamos comprender que el corazón es una bomba que, gracias al amor, hace que el júbilo circule a lo largo de nuestras venas. Cuando decidimos privarnos del amor y del júbilo, el corazón se enfría y se encoge y como resultado, la circulación se torna perezosa, conduciendo nuestro cuerpo a la anemia, la angina de pecho y ataques cardíacos.

Las úlceras no son más que miedo: Sin embargo pueden representar un miedo tremendo de no servir para algo en especial. Solemos tener miedo de no contentar a nuestro jefe o de no ser lo que quieren nuestros padres. No somos capaces de tragarnos tal y como somos y nos solemos desgarrar las entrañas intentando complacer a los demás.

Es importante que te regales momentos contigo mismo y si requieres de un terapeuta no dudes en acercarte a profesionales en la materia y vuelvas a ser tú.


ANA TERE HERRERA COACH CERTIFICADO

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