En aquel tiempo, Jesús Dijo a los fariseos: “Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y telas finas y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo, llamado Lázaro, yacía a la entrada de su casa, cubierto con llagas y ansiando llenarse con las sobras que caían de la mesa del rico. Y hasta los perros se acercaban a lamerle las llagas.

Sucedió, pues, que murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abraham. Murió también el rico y lo enterraron. Estaba éste en el lugar de castigo, en medio de tormentos, cuando levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham y a Lázaro junto a él.

Entonces gritó: ‘Padre Abraham, ten piedad de mí. Manda a Lázaro que moje en agua la punta de su dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas‘. Pero Abraham le contestó: ‘Hijo, recuerda que en tu vida recibiste bienes y Lázaro, en cambio, males. Por eso él goza ahora de consuelo, mientras que tú sufres tormentos. Además, entre ustedes y nosotros se abre un abismo inmenso, que nadie puede cruzar, ni hacia allá ni hacia acá’”.

Palabra del Señor.


Comentario de Luis Germán Alpuche San Miguel,

del Oratorio de San Felipe Neri.

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Muchas veces consideramos que los bienes que poseemos son el esfuerzo de nuestro trabajo y, por lo tanto, son exclusivamente para nuestro disfrute. Cuando poseemos algunas cosas se despierta en nosotros muchas veces el deseo de poseer más de lo que necesitamos, cayendo en garras de la avaricia sin darnos cuenta, pidiéndole a las cosas saciar nuestro corazón.

En la mente de Dios las cosas fueron creadas para todos, que a algunos les ha dado más, bienes y capacidades, en función de que con un corazón generoso compartan lo que les dio con los que tienen menos; y a los que les ha dado menos, no por pereza, al recibir la generosidad de los otros oren por ellos y les abran las puertas del cielo.

Este evangelio señala que Lázaro se va al cielo por haber recibido muchos males, el rico se condena por no compartir sus bienes con el pobre. ¿Cuál es el Lázaro que Dios pone en tu vida?.


Por Germán Alpuche San Miguel

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