Dos son los libros que fueron publicados entre 1927 y 1931 ilustrados con aguafuertes de Pablo Picasso: “Le chef d´oeuvre inconnus” de Honorato de Balzac y “Metamorfosis” de Ovidio. Con anterioridad solo el anticuario y galerista Ambroise Vollard había conservado la carpeta de grabados de la serie Saltimbanquis, realizada desde 1906 y que Vollard compró en 1913.

El libro de Balzac ilustrado por Picasso está considerado por los conocedores como uno de los libros más bellos del siglo XX. Vollard adquirió, en 1931 noventa y siete planchas de cobre a cambio de algunas pinturas de los pintores que manejaba su galería y que Picasso deseaba conservar en su colección privada.

El interés de Picasso por el arte del grabado lo llevó a comprar el tórculo que había sido propiedad del estampador Louis Fort y que a la fallecer éste pasó el tórculo al estudio de Picasso en París.

Otro estampador de los años treinta con quien Picasso compartió su interés por el trabajo del grabado fue Jacques Fréulat quien consideraba a Picasso como el más grande dentro del arte del grabado cuyo dominio técnico dominaba con base a la rotundez del trazo simple empleado por Picasso. Fréulat comentaba que Picasso demostraba una gran alegría por grabar y que no habría dejado a nadie el cuidado de crear en su lugar. Para Picasso el arte de grabar era un combate. No había medio de parar esta lucha. No se encontraba contento con su trabajo hasta el momento en que podía mostrar los cientos de estampas sobre el tablero. Sin duda a Picasso le apasionaba el ritual que exige el arte del grabado tanto al aguafuerte como a la punta seca.

Una técnica a la que le sacó gran provecho fue la del aguafuerte a la tinta aguada o aguatinta. Esta técnica conocida desde el siglo XVIII fue elegida por Picasso para los grabados sobre la Tauromaquia. Entre las obras que visitan Orizaba está la serie de 26 grabados de Pablo Picasso con el tema La Tauromaquia o Arte de torear que el artista realizó para ilustrar el libro que con ese nombre escribiera el torero sevillano Pepe Hillo, mismo que en 1959 publicó la editorial Gustavo Gili.

Estas obras de Picasso recogieron al momento las diferentes suertes que conlleva la celebración de una corrida taurina por el arte diestro de los matadores. El conocedor apreciará sin duda la destreza artística con la que Picasso comunica las emociones en juego durante el desempeño de los tercios al interior de una plaza de toros.

Una plaza de toros pintó Picasso desde las primeros años del siglo XX y de cierto se advierte que el toro como tal persiste a lo largo de su trayectoria artística. Baste recordar el lúdico objeto dadaísta del manubrio con sillín de bicicleta o la fuerza desgarradora del toro herido en medio de la masacre representada por Picasso en su obra magistral del Guernica de 1937.

El tratamiento pictórico de la tauromaquia también fue del interés de otros grandes artistas como Francisco de Goya Lucientes, Mariano Fortuny, Ignacio Zuloaga, José Gutiérrez Solana y Daniel Vázquez Díaz entre muchos otros.

En la exposición Picasso, la estela infinita se puede apreciar diversas reinterpretaciones plásticas de artistas contemporáneos. En este grupo de artistas se pueden ver diversas variables realizadas por Alberto Corazón, Pierre D´Agryll, Manolo Valdés, Miguel Navarro, Bernardo Roig, Kepa Garraza, Juan Garaizábal así como la instalación de Eugenio Merino. Estos artistas, como lo hizo Picasso en su momento reinterpretando a Velázquez y a otros genios del arte, seguramente despertarán en el público un diálogo estético teniendo como núcleo focal la obra de Pablo Picasso en Orizaba.

Picasso, la estela infinita ofrece la interpretación de artistas actuales que con sus obras se vinculan directamente con Picasso en diferentes momentos de su trayectoria, y además ellos mismos formulan preguntas al público o de otra manera buscan responder preguntas como ¿qué pensaba Pablo Picasso cuando pintaba el mural de Guernica? O, por otra parte ¿qué significaba el cuadro de Las Señoritas de Avignon en su momento? Y ¿qué significa ese mismo cuadro hoy? , visitar el Museo de Arte es una grata experiencia para admirar el arte de Picasso.

 

Mtra. Milena Koprivitza Acuña

Miembro del Seminario de Cultura Mexicana, Corresponsalía en Orizaba