CIUDAD DE MÉXICO.- La decisión de Banxico mañana, de subir o no las tasas de interés, será especialmente delicada.

Esto, dado que el alza en el tipo de cambio ya empieza a impactar algunos precios y que la actividad industrial y exportaciones manufactureras continúan debilitándose.

Cifras de Inegi muestran que la inflación anual de precios al productor trepó en mayo hasta 5.04 por ciento, su mayor valor desde junio de 2012, mientras que la de precios al consumidor llegó en la primera quincena de junio a 2.98 por ciento, tras registrar una tendencia creciente desde noviembre pasado.

Raúl Rodríguez, coordinador de Estudios Económicos de Banamex, considera que prevenir un mayor impacto del tipo de cambio a la inflación motivará a la Junta de Gobierno de Banxico a anunciar un alza de 50 puntos base a la tasa de referencia, para ubicarla en 4.25 por ciento.

"La inflación se ha mantenido bastante sana, en los niveles objetivo del Banco de México, pero ya ha sido tan persistente y de grandes magnitudes esta depreciación, agregándole lo que ocurrió la semana pasada con el Brexit, que genera riesgos que posiblemente harán a Banxico apretarse el cinturón y subir la tasa", explicó.

Carlos Capistrán, economista en jefe de BofA Merrill Lynch, indica que un fortalecimiento del peso dañaría aún más a las ya debilitadas exportaciones manufactureras, y por otro, que la respuesta de la mayoría de los bancos centrales será previsiblemente apoyar la economía disminuyendo sus propias tasas.

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