El guiso del Pavo para los millonarios, o de la flacucha gallina para los estómagos de los pobres, ha sido en la mayor parte de las cenas de año nuevo bañado no en vino, sino en lágrimas por los propios argumentos de ese cine mexicano, que desde la primera versión de “Cuando los hijos se van” (1941) y luego repetido el argumento y el guiso en el 68, siempre existiendo una silla vacía en recuerdo del hijo muerto tras haber sufrido villanías sin nombre. Aunque también el repiquetear de las campanas anunciando la llegada de un nuevo año, se ha visto con filmes enteramente divertidos salpicados de canciones hermosas, sobre todo de boleros interpretados por Pedro Infante. Y hablar de Pedro es hablar de “El Inocente”, una de las grandes comedias de todos los tiempos filmada en 1956 bajo la dirección de Rogelio A. González, transcurriendo la mejor noche vivida por el infalible y muy cantador mecánico Cutberto Gaudazar, alias Cruci, (Pedro Infante) y la muy friolenta y buena para el trago Mane (Silvia Pinal) dueña de una residencia ubicada en las Lomas, todo eso en una fiesta exclusiva para dos, rodeada de abrazos siempre castos y de canciones inolvidables. El Inocente posee el récord compartido con otras dos cintas de Infante, “ATM” y “Que te ha dado esa mujer” de películas mas exhibidas por la TV mexicana, siendo tan tradicional como el comer las doce uvas a primera hora del nuevo año. Así que luego del recuerdo de esas cintas, usted dirá como preparara su pavo, con lagrimas o con risas estereofónicas.

Tomás Setién Fernández