Usar vestidos y actuar afeminado al interpretar mujeres no es un problema para Adrián Uribe, actor que tiene bien puestos los pantalones para atreverse a hacer cualquier papel, incluso aquellos de los cuales desconoce su género.

Su versatilidad resaltó en el personaje de La Momia, al que da voz en la película animada que ya está en cartelera: Tadeo 2: El Secreto del Rey Midas, el cual le gustó porque carga con el peso cómico de la historia y es ambiguo.

“No sabes si es hombre o mujer, como que te quedas con esa duda y eso da una comedia muy especial. Eso ya lo he hecho en mi carrera. En teatro hice una obra, Papito Querido, donde hacía al papá y a la mamá.

“De repente se te presentan personajes y yo me divertí muchísimo haciendo éste que es tan especial, porque no es una señora ni es un gay, es una momia y le da un toque muy divertido a este proyecto”, comentó en entrevista el actor.

En la segunda parte de las aventuras de Tadeo Jones, albañil convertido en explorador, los protagonistas deben detener a un grupo que intenta busca obtener el poder de convertir todo lo que toca en oro, aunque para ello deba profanar templos o hacer persecuciones a toda velocidad por las calles de España.

Uno de los grandes apoyos que recibe Tadeo viene del personaje de La Momia, que los mete en divertidas situaciones que, en opinión de Adrián, puede disfrutar toda la familia.

El comediante, cuya carrera inició en el doblaje, espera que al público le agrade su trabajo en un papel que no le resultó sencillo.

“Para mí fue un reto, porque además es el doblaje donde mi voz ha sido más diferente a como normalmente yo había hecho mis personajes, porque tiene un registro muy agudo, muy extrovertido, muy estruendoso.

“Los otros personajes hablaban más similar a mi timbre, aquí es totalmente diferente”.

Para prepararse, Uribe escuchó la voz española original y después practicó leyendo varias frases hasta que se acostumbró y pudo introducir su toque personal, que el público disfrutará a partir de ahora en salas de cine mexicanas.

La primera entrega resultó un fenómeno de taquilla en España, su mercado natural, y México fue su segunda mejor plaza.

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