II Reforma


En la planeación de su boda, Claudia Álvarez es la más relajada.

Que si el vestido, que si el lugar de la boda, que si los invitados, que si la comida... Todos los preparativos los hace en conjunto con su novio Billy Rovzar, con quien tiene casi cinco años de relación.

“¿Si no quién lo hace? Lo estamos checando entre mi marido y yo. Es una fiesta, estoy relajada. Tengo al mejor wedding planner, Jaime González, y por eso me relajo, como sé que hace las cosas muy bien”, compartió Claudia Álvarez, previo a la pasarela de la diseñadora Vero Díaz, la noche del jueves en Intermoda.

“Yo voy a festejar el amor con mi marido, con mis amigos, con mi familia y la gente que amo, y me ama”.

Este sería el tercer matrimonio del productor cinematográfico, por lo que la actriz está planeando una ceremonia significativa para la unión de su amor, que será en noviembre en una playa de la Riviera Nayarita.

“No hay padrinos. No habrá ceremonia religiosa, es algo que estamos creando mi marido y yo; ya digo marido, porque yo estoy casada desde que lo conocí (risas)”, cuenta la protagonista de Simplemente María, quien ha declarado que no limitará a sus invitados de que suban las fotos de la boda a las redes sociales.


¿Y el vestido?

Aunque Claudia Álvarez tiene casi dos años con su showroom, en la Ciudad de México, apoyando a diseñadores nacionales, e incluso ella hace algunos pininos, prefirió reunirse con los expertos para elegir su vestido de novia.

“Soy muy mala para dibujar, pero hago mis bocetos. Eso merece un respeto y cuando yo lo haga es porque tengo el tiempo, y mi equipo perfecto para hacer cosas de calidad”, platica.

“Soy muy exigente. Sé lo que me queda, lo que me gusta; no quiero el vestido típico de novia, strapless, ¡jamás! Ya lo tengo, bueno, no físicamente, pero ya me lo están haciendo. Alexia Ulibarri está haciendo el de la ceremonia, y Verónica (Díaz), el del civil. Voy a tener dos vestidos”.

Eso sí, días antes de su enlace, hará varias actividades.

“Vamos a tener un shooting, un día antes, con varios vestidos de playa y todo el rollo, pero realmente a mí se me hace, perdón que lo diga, ridículo tener cuatro, cinco vestidos de novia. Es ridículo, porque no. Respeto a cada quien, pero para mi tú vestido es el importante y si estás más cómoda con otra cosa, pues te cambias”, comenta.