BigMac, McNuggets y McMuffin son nombres de alimentos que cualquier persona reconocería en cualquier lugar del mundo.

La cinta Hambre de Poder, estelarizada por Michael Keaton, Nick Offerman y John Carroll Lynch, saca jugo de la historia de la exitosa franquicia y cuenta cómo se construyó el imperio, entre dólares, intrigas y papas fritas.

De vuelta en la década de los años 50, Ray Kroc (Keaton), un vendedor viajero, conoce un pequeño negocio de hamburguesas al sur de California y huele en él potencial de franquicia. Y no se equivocó.

La idea innovadora inauguró el concepto de comida rápida al producir a gran velocidad, adaptándose así al nuevo ritmo de vida que comenzaba a apoderarse de la sociedad.

¿El nombre de los dueños? Dick y Mac McDonald. ¿Les suena?

La cinta, dirigida por John Lee Hancock, desentraña el proceso en el que Ray Kroc logró llegar a una posición de poder en la que se adueñó del negocio en ciernes.

Con una actitud carismática y al mismo tiempo reprochable, él, sus socios y las personas que los rodean, intentarán alimentarse del creciente monstruo de las hamburguesas sin perder lo invertido en el camino.

“Creo que Robert (el guionista, Robert Siegel), John Lee Hancock y Michael Keaton crearon magistralmente esta especie de ‘historia sorpresa’... Pensamos: ‘Este tipo no puede vender una maldita hamburguesa, pero tiene una idea y va a intentar trabajar por ella’. Estamos entrenados para simpatizar con él.

“Pero entonces su ambición y crueldad hacen que se vuelva en algo así como un villano... También estoy fascinado al ver la película. Tengo sentimientos fuertes hacia la industria de la comida rápida. Así que no es una historia en blanco y negro”, destacó Offerman en entrevista proporcionada por la distribuidora Diamond Films.


Trabajo espléndido

John Lee Hancock, conocido por hacer cintas sobre figuras icónicas, hizo un trabajo espléndido al dirigir a su elenco, con magníficas actuaciones.

Keaton, quien en 2014 tuvo un regreso espectacular en Birdman, interpreta a Kroc con gran verosimilitud. Además, Offerman y Carroll Lynch también estuvieron convincentes como dos hermanos en búsqueda de un sueño.

Otra de las virtudes es que en ella se narran sólo los elementos necesarios para que la audiencia se identifique con los personajes.

Es inevitable admirar a Ray Kroc y al mismo tiempo repudiarlo por tomar ventaja de situaciones de manera negativa.

Aunque la película no acaparó los reflectores de la Academia -aunque tenía todos los elementos para haberlo hecho-, sus actuaciones, guión, fotografía y dirección la hacen altamente disfrutable.


Agencia Reforma