Los recientes hechos violentos en Oaxaca, resultado del conflicto magisterial, impidieron que Eugenia León presentara el disco Mi Oaxaca en dicho estado y la dejaron "casi sin voz".

"Es muy difícil poder expresar el horror de lo que hemos observado porque nosotros estamos desde un lugar cómodo, a salvo.

"No sabemos lo que pasó con esas familias aterradas, con las puertas cerradas y recibiendo los culatazos o escuchando los balazos", dijo en rueda de prensa.

Como artista, aseguró que ante estos escenarios y a pesar de ellos, se dedica sólo a cantar.

"Lo que me parece interesante es cómo hoy veo esa polarización entre gente que toma mayor conciencia de quiénes somos y cómo podemos avanzar.

"Pero también he recibido bastantes mensajes de la propia gente de Oaxaca que piensa que se merecen la represión", advirtió.

Eugenia acudió al Museo Nacional de las Culturas Populares, en Coyoacán, para finalmente hablar del álbum con el que busca preservar y difundir al Municipio de Oaxaca de Juárez como Patrimonio de la Humanidad, pero abordó la coyuntura del conflicto.

Ahí dijo que el dolor que se vive en el País no se limita a lo ocurrido en Nochixtlán, sino también en casos como Ayotzinapa.

"Es un tema muy delicado y muy complicado, porque no es solamente Oaxaca, es todo el País, y lo único que uno puede hacer es mantenerse en la vertical, junto con los suyos".

En el evento la acompañaron el productor del disco, Rosino Serrano; Rosa Silvia García Pineda, Regidora de Educación del Ayuntamiento de Oaxaca; Rodolfo Rodríguez Castañeda, director del Museo Nacional de Culturas Populares, y el escritor Mardonio Carballo, quien participó en el álbum.

Estuvieron como invitados Ignacio Toscano, Susana Harp, Jesusa Rodríguez, Liliana Felipe, el compositor Rafael Mendoza y el fotógrafo Adolfo Pérez Butrón.

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