Raúl lo tenía todo en El Salvador, un buen trabajo en el área de la publicidad, un carro, una casa para vivir, comía a sus horas, y aunque no tenía lujos, tenía lo que muchas familias no, una vida tranquila económicamente.

Sin embargo, una amenaza de muerte de un grupo delincuencial, lo orilló a salir de su país apenas este 5 de abril... ahí dejó todo, su familia, su patrimonio, y ahora vive de la caridad de las personas, del espacio que le den para descansar, de la comida que le puedan regalar y de la ropa que le puedan dar.

Se hace acompañar de su pareja, a quien también la amenazaron y decidieron huir... él trabajaba y le dejaron un recado con su compañera, que los iban a matar, que en tres días llegarían vestidos de policía para asesinarlos.

“Sabían todo de nosotros, cómo estaba mi casa, a dónde tenía la cama, en dónde guarda el vehículo que la empresa en donde trabajaba me había asignado, me tenían vigilado en todo”, comentó.

Aunque fue a la de policía de su país a poner la denuncia, no le hicieron caso; incluso lo andaban siguiendo y en la empresa que trabajaba que era una agencia de publicidad, pidió que la reubicación en otra ciudad, pero en vez de apoyarlo lo corrieron a pesar de que expuso los motivos.

Al quedarse sin trabajo y con la amenaza de muerte, decidió salir con su pareja de su país en busca de estabilizarse en México, pedirá que las autoridades mexicanas les otorguen el refugio.

Mientras su pareja viaja con la caravana de las mujeres, él viajaba en La Bestia, sin embargo, al intentar abordarlo en Ixtepec, Oaxaca se lesionó el pie y ahora no puede caminar bien.

Espera llegar a la Ciudad de México, pretende obtener sus papales y mantenerse legal en el país, para encontrar un trabajo y poder estabilizarse.

No quiere arriesgarse a ir a Estado Unidos porque no tiene el dinero para cruzar la frontera, quedarse en México representa para ellos, una esperanza de vida.


Jessica Ignot

El Mundo de Orizaba