Zongolica.- Beneficiarias del programa de inclusión social Prospera que favorece el desarrollo de las familias, dejan de trabajar en el campo para esperar el apoyo que les llega cada dos meses, provocando desnutrición infantil debido a que han dejado en el abandono el campo.

Habitantes de diversas comunidades, que se negaron a proporcionar su nombre, indicaron que la mayoría de las personas que se han beneficiado con el programa Prospera han dejado de trabajar en el campo, por lo que únicamente viven del apoyo que les llega cada dos meses para la alimentación, salud y educación para los niños.

Una de las entrevistadas de nombre Teresa Cosme indicó que en las rancherías es donde persiste esta situación, lo que ha provocado que los niños no se alimenten adecuadamente, y haya desnutrición en los adultos e infantes, de igual forma indicó que al dejar abandonado el campo no tienen otro ingreso más que el apoyo del programa.

Asimismo mencionó que a las titulares del programa aproximadamente les llega 950 pesos para alimentación, salud y educación, en caso de tener hijos pequeños, pero si tienen en primaria por cada uno les llega 200 pesos, para cubrir parte de los gastos de ellos, aunque si están en secundaria o bachillerato por cada adolescente reciben 800 pesos por mes.

De igual forma comentó que bimestralmente reciben más de mil 500 pesos del programa de inclusión social, porque dejan de trabajar para mantenerse de ese apoyo, siendo que un rancho no se gasta mucho, aunque la vida es más difícil que en los lugares urbanos.

La entrevistada comentó que comúnmente en las comunidades las personas están acostumbradas a comer tacos de salsa con frijoles, de lo contrario con sal, así mismo añadió que hay otras personas que a pesar de que son beneficiarias trabajan para poder mantenerse.


TERESA HERNÁNDEZ

EL MUNDO DE ORIZABA