Zongolica.- Para el señor Ernesto, ser padre es una prueba de resistencia y amor, este jornalero de la tercera edad se hace cargo de sus dos hijos gemelos, ambos con parálisis cerebral, que le permiten estar en un lugar privilegiado de reconocimiento diario.

Oriundo de San Juan Texhuacan, el campesino de más de 50 años, y su esposa Bárbara Tzepactle Xocua, quien se encuentra en reposo debido a una intervención quirúrgica de urgencia, tiene que ver por la salud y bienestar de su cónyuge y dos niños de 21 años.

Cecilia y Félix Quechulpa Tzepactle al momento del alumbramiento, sufrieron severos daños que les causaron parálisis cerebral, más agresiva esta condición en el varón.

“A la niña le gusta bailar, y a Félix jugar con sus sonajas y botellas, el no puede caminar, está postrado en su silla, Ceci va de un lado a otro y le gustan las visitas, cuando alguien los visita gritan, se alegran pues, esa es su forma de mostrar gusto por la presencia de personas en la casa”.

La vivienda está construida por tablas, láminas y empaques de tetra pack, tienen un modesto fogón y no cuentan con muebles en donde recibir gente, los dormitorios están hechos de bases planas de madera con colchonetas, un lugar poco adecuado para que Bárbara se reponga de la operación de extracción de matriz que le fue realizada en el hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social Próspera en la cabecera municipal.

Ernesto vende su maíz y las flores que planta en su pequeño vivero, un medio que le es insostenible económicamente para llevar a cuestas a su única familia, en la que predomina la discapacidad.

Pañales, despensa y ropa en buen estado son las metas que día a día tiene que fijarse para que su hogar no pase más carencias.

Al cuestionarle como pasará este Día del Padre, Ernesto contestó: en compañía de mis hijos y mi esposa, no hay mas regalo que tenerlos con vida sea como sea, concluyó.


Jesé Isaí Cortés R.

El Mundo de Orizaba