Zongolica.- Teresa Romero es campesina y vive en la cabecera municipal pero desde los 17 años fue diagnosticada con diabetes, actualmente tiene 50 años y declaró que los síntomas que la alertaron fue la ansiedad de tomar mucha agua y la gran perdida de peso en poco tiempo.

“Sentía sed de noche y de día debido a esto iba al baño constantemente”, reveló la señora Teresa Romero.

Su enfermedad es hereditaria, pues su mamá tenía ésta enfermedad, al inicio, durante 5 años tomaba pastillas pero al acudir al IMSS Prospera le dijeron que su páncreas ya no funcionaba bien y tenía que inyectarse insulina de por vida.

Después de esos 5 años, Teresa aprendió a inyectarse y lo hace dos veces al día, “me inyecto en la mañana y en la tarde en los brazos diariamente, no lo pues dejar”, mencionó.

En ocasiones le duelen los huesos y piensa que se debe a que la insulina la tiene en refrigeración y al inyectarse en la piel calientita le provoca dolor.

“En lo que cabe estoy bien pero de momento llegan las enfermedades”, dijo.

Su vida cambio porque debe cuidarse mucho y ya no va a cortar naranjas, plátanos, café y otros productos que cosecha, porque las heridas para ella tardan en cerrar.

“Me cuido mucho por eso mejor puse mi puestito aquí en la plaza para vender mis frutas porque ya no puedo andar en el campo es peligroso”, dijo la señora Teresa Romero.

En el marco del Día Mundial contra la Diabetes, la señora Teresa hizo un llamado a todas las personas para que se cuiden y no ignoren síntomas como la sed intensa, ya que podría ser un aviso, deben checar su glucosa y otros factores, además que deben llevar una vida sana para evitar complicaciones con esta enfermedad.



Verónica Amayo

El Mundo de Orizaba