Juchitán.- Ante la falta de apoyo gubernamental para afrontar los daños que dejó el sismo de magnitud 8.2, habitantes de Juchitán organizaron su propia protección civil.

En la Séptima Sección de Juchitán, una zona alejada a unos tres kilómetros del centro, los vecinos alegaron que las autoridades federales y estatales enfocaron los apoyos de remoción en el Ayuntamiento, el mercado municipal y calles aledañas.

"Tienen una obsesión por dejar limpio el centro, porque ahí fue el Presidente (Enrique Peña Nieto), pero nos están olvidando acá, por estas colonias", alertó la vecina María Eugenia Lopez.

Indicó que existen decenas de viviendas, algunas de dos pisos, que están a punto de colapsarse sin que alguien les brinde ayuda para evitarlo.

"La gente camina por estas calles, sin ningún tipo de precaución, los policías pasan también y les vale madre. No existe la mínima protección civil.

"Está bien, no nos van a traer las despensas prometidas ni el agua, entonces que al menos acordonen las zonas peligrosas ¿o van a esperar que haya más muertes?", cuestionó.

Para hacer frente a la ausencia oficial, los habitantes realizaron sus propios cortes viales y peatonales con piedras y escombro para evitar más personas heridas o muertas por el desplome de estructuras.

También acordonaron hogares a punto del desplome con cintas improvisadas o pedazos de tela. Además decenas de juchitecos removieron a mano limpia los escombros de sus casas para facilitar el paso de las unidades de emergencia.

"La iniciativa de los vecinos es una muestra de coraje de que no estamos a dispuestos a esperar que nos den una limosna, las autoridades no nos atienden, no nos hacen caso, nosotros mismos estamos limpiando, si esto sale adelante no será por el Gobierno, será por nosotros mismos", afirmó Roberto Velázquez, otro vecino de la Séptima Sección.

El domingo, a tres días del sismo, esta parte del municipio zona no fue apoyada con despensas, agua ni el registro al censo de personas damnificadas.

La zona continúa en caos,con la gente cocinando en las calles y en momentos buscando entre las piedras alguna pertenencia o mueble que aún sea funcional.

"Aquí estaba mi cocina, ya la voy a tirar, no sirve, ni mi comida, aquí tenía mi pescado y mi pollo", lloró Virginia Santiago Martínez, quien tenía su casa en el Callejón de Ignacio Nicolás.

Celestino Santiago Robles es otro vecino que debe dormir en la banqueta ante lo devastado de su hogar.

Ayer una réplica del sismo cimbró por segundos a Juchitán y causó miedo.

"Aguas, aguas, se va a caer el techo", se alertaron vecinos sobre una casa deshabitada, que se sostiene por un madero.

Sobre la Calle Insurgentes el clamor de la gente por comida y agua es interminable.

"Pues no dan despensas, que primero van a atender el asunto de la salud y después la comida. Para cuando nos traigan la comida vamos a necesitar un hospital", ironizó Roberto Santiago.

Los abusos ante la carencia también salieron a flote: un botellón de agua de 20 litros se vende en 80 pesos y algunas tiendas ofrecieron los blanquillos a cinco pesos cada uno.

La crítica a la Edil, Gloria Sánchez, también fue tema entre los afectados.

"No está haciendo nada por nosotros, cuando le pedimos vender nuestro pan en el mercado nos pidió 150 pesos por puesto, ahora cuánto nos va a cobrar por la ayuda", gritaron vecinas de la Séptima Sección.

Ante el panorama de destrucción la ayuda no fluye por diversas razones, entre ellas la desorganización de las autoridades.

Sin embargo, aquí los juchitecos están convencidos de que los apoyos ya se politizaron.

Agencia Reforma

Foto: EFE