Ciudad de México .- Dolores Miguel sufrió quemaduras con fuego directo a los 9 años y durante 36 años vivió con dolor, sin poder cerrar la boca , sin movimiento en el cuello y con el mentón prácticamente unido al pecho.

Cuando era niña, un candil cayó en la cama donde dormía y le causó quemaduras por fuego directo en cara, cuello, tórax y brazos.

El manejo inicial que se le dio a Dolores tanto en Oaxaca, su lugar de origen, como en el antiguo Hospital Juárez del Centro, consistió en hacer un injerto de piel que durante el proceso de cicatrización se retrajo aproximadamente 40 por ciento perdiendo elasticidad, además de que los tejidos musculares presentaron fibrosis, es decir, se acartonaron impidiendo el movimiento y provocando dolor.

Después de 36 años lidiando con estas secuelas, Dolores fue intervenida el 22 de abril de este año en el Hospital Juárez de México.

Blanca Arámbula Sánchez, cirujana plástica del hospital, detalló que fue necesario obtener un colgajo libre del muslo de la paciente, es decir, una unidad de tejido que no solo comprendiera piel, sino también grasa, fascia (el tejido que recubre el músculo) y dos vasos sanguíneos para garantizar la circulación del tejido.

"Obtuvimos una isla de 20 por 32 centímetros, tomamos piel, grasa y aponeurosis dejando íntegro el músculo para no comprometer la función de la pierna, también obtuvimos una vena y una arteria. Retiramos la piel cicatrizada del cuello y colocamos el colgajo, unimos los vasos con suturas 10 veces más delgadas que un cabello usando el microscopio, para restablecer el circuito circulatorio y diseñamos el tejido del cuello para permitir el movimiento", detalló Arámbula.

Madeleine Vélez, cirujana maxilofacial del hospital, agregó que las quemaduras y la cicatrización interfirieron con el desarrollo normal de la mandíbula de Dolores, por lo que fue necesario volver a moldear su mentón.

"Se hizo una incisión por dentro de la boca para liberar las cicatrices del labio y exponer el mentón, hicimos dos escalones (cortes) con una sierra eléctrica y desplazamos el hueso hacia adelante 2 milímetros, después fijamos con tornillos y placas", describió.

Luego de 2 meses de recuperación, Dolores celebra poder mover el cuello pero sobre le alegra no tener dolor.

"No podía cerrar la boca, tenía mucho dolor en la parte de atrás del cuello y no lo podía mover, si quería voltear tenía que mover todo el cuerpo; ahorita ya puedo girar el cuello y ya no hay dolor", compartió.

La intervención y atención médica posterior que se proporcionó a Dolores en el Hospital Juárez tuvo un costo de cerca de un millón de pesos y duró 12 horas.

Reforma