La ley les respalda y por ello las parejas homosexuales mexicanas no tendrían que afrontar impedimentos para tener hijos, por adopción o fertilización, pero una parte de la sociedad aún no interioriza la realidad de estas familias, que enfrentan discriminación en su vida diaria.

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"En el plano de las leyes es una cosa, pero en el plano social falta todavía permear" esta situación, asegura a Efe la abogada Olivia Rubio.

Esta abogada, que tiene un niño y una niña de cinco años junto con su esposa, considera que una pareja homosexual puede "obtener los derechos, pero siempre es a través de procesos judiciales".

La reciente propuesta del presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, para que el matrimonio homosexual sea reconocido en la Constitución, y que refrenda los planteamientos de la Suprema Corte de Justicia, podría cambiar las cosas. O "tal vez no".

Porque a través del trabajo con su asociación de familias diversas, Rubio ha constatado que muchas parejas solo pueden materializar sus derechos a golpe de amparos.

"Nos hemos encontrado casos en los que la adopción es verdaderamente complicada (...) que llevan años y años sin resolverse", apunta, "porque no ha permeado esta concepción de que una pareja, sin importar la orientación sexual, pueda adoptar a una niña o niño".

Más allá de los problemas legales, los actos de discriminación, sean grandes o pequeños, se repiten en la vida cotidiana de las familias homoparentales.

En el caso de la abogada, un día un profesor dijo a su hijo "si tienes dos mamás, seguramente tendrás dos papás". Cuando acudió a la directora de la escuela para proponer que "sería conveniente sensibiliar a los profesores" en la diversidad, esta le respondió que su familia era la única que tenía "este problema".

"Le contesté que nosotras no teníamos ningún problema, que el problema lo tenía ella por homofobia, por no saber ni cómo tratarnos ni a nosotras ni a nuestros hijos, y tuvimos que cambiar de escuela", relata Rubio.

Antonio Medina, padre de un niño de cuatro años, corrobora que continúa vigente una "discriminación muy visible", aunque esta no es tan latente en la capital del país, pionera en los derechos homosexuales en México.

Afortunadamente, hay algunas dificultades que se van superando. Algunas veces, a su marido o a él no le dejaron entrar al baño de mujeres para cambiarle el pañal a su hijo, pero ahora las grandes cadenas suelen situar el cambiador en una zona neutra.

Pequeños logros, pero que poco a poco superan los prejuicios que aún invaden la sociedad.

Ante los comentarios de algunos sectores conservadores -entre ellos la Iglesia Católica mexicana- de que un niño necesita un referente masculino y otro femenino en su desarrollo, Medina intenta hacer entender que "la mayoría tenemos una lógica muy similar a la de las familias heterosexuales".

"Buscamos redes de apoyo que nos ayuden a cuidar a nuestros hijos", como las tías o las abuelas, comenta Medina, responsable del Consejo de Diversidad del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD).

"Lo importante en la crianza de los hijos es inculcarles valores democráticos, que aprendan a respetar a otros", subraya, recordando además que "la sexualidad de las personas es intrínseca a cada quien, puede que nuestros hijos sean gais o no, pero lo importante no es la sexualidad de sus padres, lo importante son los valores".

El rechazo de parte de la sociedad ante la propuesta de Peña Nieto es una prueba de que aún queda por hacer.

Esta semana, el llamado Frente Nacional por la Familia pagó un espacio de una página completa en diarios nacionales para pedir al presidente que desista de su "paquete de reformas que buscan destruir a la familia".

Para que acaben este tipo de discriminaciones contra las personas homosexuales, Rubio no se considera capaz de estimar cuánto tiempo tendría que pasar. Quizá años, en el caso de la capital, o décadas, en otros estados del país más conservadores.

"Pero me parece que esto ya no se detiene (...), que no va a llamar la atención en ningún lado. Creamos la asociación de familias diversas con el fin de que desaparezca, que esto no sea tema, que sea como si traes los zapatos azules o café", concluye la abogada.