Ciudad de México.- ¿Se degrada a las mujeres, se les minimiza su dignidad o se les marginaliza de alguna manera en razón de la existencia de cierto estereotipo de género?

Esa, entre otras preguntas, debe hacerse un Juez antes de dictar sentencia, de acuerdo con el Protocolo para Juzgar con Perspectiva de Género propuesto por la Suprema Corte a todos los juzgadores del País.

Pero la evidencia muestra cómo en la realidad un Juez impacta, no sólo la vida de una mujer, sino de otros seres aún más vulnerables.

"Hace 1,236 días que no veo a mi hijo. ¿Qué significa para un niño vivir sin su madre? Ha sido muy duro". Silvia enmudece un segundo y cuestiona: "¿Por qué el Juez me humilló de esa manera?

Silvia Banegas es una ciudadana española. En 2004 se casó en España con un mexicano.

Se establecieron en México, dos años después nació su hijo. Pronto inicio un infierno que aún no termina.

"Él tenía una relación extramatrimonial y se ausentó durante meses; acordamos que yo tuviera la guarda y custodia de nuestro hijo.

"Sin embargo, él cambió de idea cuando no cedí a sus condiciones, me amenazó, me acosó e incluso llegó a entrar a mi domicilio por la fuerza, motivo por el que un Juzgado en México dictó dos órdenes de alejamiento. Luego me demandó la guarda y custodia", narra Silvia desde España.

El Juez 42 de lo Familiar del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal resolvió, el 6 de diciembre de 2010, quitarle a Silvia la custodia de su hijo.

"El Juez dijo que no tengo valores por ser atea, que tengo que asistir a terapia para aceptar mi rol de género y las tradiciones familiares mexicanas, que hago menos hombre a mi marido porque le digo que friegue los trastes", comenta.

Al respecto, la Clínica de Justicia y Género Marisela Escobedo, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), presentó un Amicus Curiae -una opinión especializada en el tema, en la que sostiene: "es indudable que se pone en práctica una maquinaria de discriminación activada por un repertorio de roles y estereotipos propios del Juez.

"Somos víctimas de un sistema judicial que permite atrocidades como ésta", asegura Manuel Castro, abogado de Silvia.

Después de años de litigio en distintos tribunales, hoy está por resolverse un incidente de modificación de guarda y custodia. En tanto, se solicitó como medida provisional urgente el cumplimiento de las convivencias entre Silvia y su hijo.

¿Cómo van a resolver esta vez los jueces? ¿Acatarán el mandato constitucional de impartir justicia bajo el principio de igualdad y no discriminación?

El proceso ha sido kafkiano, nadie se imagina cuántas Silvias hay y muchas veces se parte de la mala fe de los juzgadores.

"Tenemos que entender algo, no podemos violentar los derechos de convivencia de los niños con sus padres", concluye el abogado.

Agencia Reforma