Hace unos días compartí en mis redes sociales el siguiente pensamiento: “Me gustan tanto los finales como los inicios porque son nudos que se atan con la experiencia y se desatan con la ilusión” y me parece que este adagio aplica perfecto para escenarios de vida y como la vida es economía pues hoy remito este pensar a uno de los momentos menos deseados por aquellos que nos dedicamos al análisis económico. A fin de mes se concreta la salida del Dr. Agustín Carstens del Banco de México. Con eso motivo he leído -también en redes sociales- un sinnúmero de críticas que responsabilizan al Dr. Carstens de diferentes escenarios como, por ejemplo: haber subido la tasa de interés, tener a la inflación duplicada contra el objetivo del banco central y otros comentarios insisto “ligeros”. Lo curioso del caso es que los mismos comentarios son vertidos con facilidad contra el presidente Enrique Peña. Yo sonrío y pregunto ¿Quién es el verdadero responsable?

Aquí un poco de luz para que usted pueda disipar sus dudas: La semana que terminó presente en el Foro Univo un análisis que titulé “La insuficiencia eficaz de la política monetaria restrictiva” cuyo propósito es explicar cómo las medidas del Banco de México (que es autónomo y no parte del gobierno) para preservar el poder adquisitivo de la moneda son limitadas porque legalmente el Banco aún tiene espacio para robustecerse y es el órgano legislativo el que no ha sabido como fortalecerlo técnicamente o quizá no ha querido políticamente porque así conviene a sus intereses. Prueba de ello por ejemplo es que las decisiones en materia cambiaria (paridad peso-dólar) siguen en manos de la Secretaría de Hacienda cuando ya debería estar bajo control del banco, es menester recordar también que Banxico no se ocupa del crecimiento del país (PIB) entonces como usted puede ver existen algunas debilidades que debieran ser atendidas y que siguen pendiente eso sin dejar de aclarar que subir las tasas de interés es el mecanismo ideal para restringir los canales de circulación monetaria, desestimular el consumo e intentar frenar ¡Las imprecisiones financieras de los mexicanos! Piense en esta analogía: el Banco de México es como el padre de familia que tiene que quitarle el videojuego al hijo porque el pequeño no sabe cuándo dejar de jugar; ocurre lo mismo con el consumo y la demanda relacionada al mismo, los mexicanos no comprendemos el ciclo económico ni tampoco sabemos tomar decisiones inteligentes de consumo, reconocerlo es moral. El Banco, sólo intenta corregir estos escenarios, evidentemente es insuficiente porque usted y yo tendríamos que ayudar a que estas estrategias fueran exitosas sin embargo ¡No lo hacemos!

Voy a los datos duros, el jueves pasado se presentó la inflación hasta el mes de octubre arrojando un 6.37% anual lo que en efecto representa la cifra más alta en 8 años, pero de fondo no debemos olvidar que todo esto esta provocado por un “error técnico” del gobierno federal al liberar precios de gasolina en un momento inadecuado. La liberación estaba programada para 2018 pero por ser año electoral se adelantó causando la espiral inflacionaria que hoy vivimos. Así que si queremos culpar a alguien será nuevamente a la política y desde luego al gobierno federal. En cuanto a Agustín Guillermo Carstens Carstens, ha cumplido cabalmente con los esfuerzos (que tiene a su alcance) para dar certidumbre al mandato del 28 constitucional que se le ha conferido sin embargo ¡No es mago! No olvidar que factores como un incremento del dólar o cuestiones climáticas y estacionales afectan los precios de mercancías importadas y productos agropecuarios respectivamente y que por supuesto subir los salarios (aunque usted se enoje) es una solución insuficiente pues sólo presionara los precios de los servicios dado que nuevamente le repito los mexicanos vemos en cada peso extra una oportunidad de gastar más y eso sólo genera más inflación.

Para quienes somos “hijos de las crisis sexenales” debemos tener claro que, si bien no vivimos el mejor momento económico tampoco estamos en una situación crítica como en los 70‘s u 80’s por ello es obligado hacer una reflexión sobre la diferencia de contextos y reconocer que desde la autonomía del Banco de México en 1994 la estabilidad llegó. En el pasado las crisis fueron ocasionadas por los gobiernos; la ausencia de una crisis actualmente es mérito del Banco de México a tal grado que el superávit primario que el gobierno alcanzará este año está apoyado en los remanentes cambiarios que Banxico le otorga a Hacienda. Claro, ni usted ni yo lo vemos reflejado en nuestros bolsillos, pero eso tiene que ver más con nuestra conducta de consumo, con el desvío de recursos públicos, la corrupción, la falta de competitividad y productividad laboral, así como la insuficiente educación financiera y no con la gestión del banco central.

Sé que el tema es polémico por eso más allá de mi defensa técnica sobre la labor de Carstens quiero relatarle pasajes que quizá le ayuden a entender porque Agustín además de haber sido un gobernador ejemplar, un mexicano y servidor público único es un ser humano de excepción. Quienes me conocen saben que no mentiré; hace muchos años tuve una novia que estudiaba Economía en el ITAM; yo era un mozalbete de escasos recursos que no podía pagar una colegiatura como esa, mi padre se había marchado de casa y mi madre sostenía el hogar, sin embargo, yo entendía bien que mi vocación financiera me ayudaba a ingeniármelas para aprender. Por ello y por mi cariño sobre aquella chica yo visitaba con frecuencia el ITAM (antes no había tanta seguridad y podías deambular por los pasillos sin que nadie se diera cuenta). Tuve la oportunidad de oír algunas clases de Carstens, pero sobre todo de palpar el afecto y cariño que los estudiantes le prodigaban por su calidad humana. Más allá de su investidura Agustín vestía el traje de un catedrático querido, respetado. Escuché muchas veces a compañeros de aquella chica expresarse de manera muy cariñosa sobre la personalidad del doctor y desde aquellos días he seguido su labor, sabedor de que no sólo es un gran economista sino un gran hombre. Por ello, en el final de su ciclo atamos el nudo de la grata experiencia que nos deja y conservamos la ilusión de que México lo reencuentre algún día. Gracias Agustín, hasta siempre.


El dinero no existe

LUIS PÉREZ LEZAMA

El autor es director de análisis y docencia económica en SAVER Laboratorio de ideas.

Es analista económico, conferencista y “blogger” financiero.

Twitter: @SAVERThinkLab


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