ESCALERAS: La inseguridad en Veracruz ha reventado. Ha entrado, incluso, en una gravísima crisis institucional. Antes, sería impensable. Y el toque de queda lo ha dado el delegado federal de Seguro Social. Antonio Benítez Lucho lo dijo así: la residencia del programa “Prospera” en Papantla fue cerrada. El médico titular fue amenazado de secuestro.

Y como tal expresión social está incluida en las normas universales de seguridad para el personal del IMSS, entonces, ni hablar, simple y llanamente se aplicaron. Y desde hace días, “los pobres entre los pobres”, como son los indígenas, están sin médico.

La incertidumbre y la zozobra como un pulpo que todo flagela, devora y consume.

El gobierno federal garantiza el servicio. Pero siempre y cuando el gobierno estatal ofrezca seguridad en la vida y en los bienes.

Y más en Papantla, donde, y por ejemplo, los carteles desaparecieron, secuestraron y asesinaron a dos sacerdotes de Poza Rica y tiraron sus cadáveres en Papantla, allí mismo donde también fueron arrojados los cadáveres de dos mujeres, empleadas de un bar en Álamo.

Estamos ante una devastación social peor que la que pudo haber dejado Katia. Y en sexenio anterior dejara Karl. El bienio azul, en su peor momento. Y de continuar así, caray, los males de Pandora pudieran arreciar de cara, digamos, a las cinco elecciones del año 2018, en que habrá candidato a gobernador de Veracruz por seis años.

Demasiados agravios a la población siguen juntándose. Con todo y la oleada de protestas de los feligreses y sus obispos, incluso, con marchas en las calles y avenidas (como en Córdoba) con el Santísimo por delante, resignados todos a rezar y seguir rezando para ver si así, oh milagro, el tsunami de los carteles se detiene, sueño, por demás, inverosímil.


PASAMANOS: El delegado federal, Antonio Benítez, fue el primero en levantar la mano contra la inseguridad, de igual manera como Monseñor Eduardo Patiño Leal fue el primer obispo en “poner el índice en la llaga purulenta” que flagela a los 8 millones de habitantes de la entidad jarocha.

También, los senadores Pepe Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa han reclamado que nueve meses y once días después, la violencia sigue. Y ni se diga los padres de los desaparecidos, secuestrados, asesinados y sepultados en fosas clandestinas.

Nadie duda de que el tema ocupa al Yunes azul, pero a todas luces pareciera que opera con una estrategia equivocada.

Peor tantito si se considera que la espiral de violencia puede llevar a la movilización popular como, por ejemplo, en el Fidelato cuando asesinaran a la hija y al yerno de la académica de la Universidad Veracruzana y escritora, María Esther Hernández Palacios, y Miguel Ángel Yunes Linares marchara al frente de una resistencia pacífica, con discurso incendiario, reclamando la aplicación de las garantías constitucionales.

De ser así, la inseguridad se volvería una grave circunstancia de debilidad para el yunismo convirtiéndose en un gran tema de campaña electoral el año entrante, en que el diputado federal, Cuitláhuac García, será el candidato de MORENA, y uno de los senadores rojos (Pepe o Héctor) serán los abanderados del PRI y abanderarán tal causa social.

Y es que el tsunami de la violencia está de hecho y derecho fuera de control, como lo testimonia el enunciado del delegado federal del IMSS con el retiro del médico residente del programa Prospera en Papantla.

Nada fácil sería que en las próximas semanas la misma decisión fuera aplicada en otras regiones indígenas y campesinas por las amenazas de secuestro a los médicos y enfermeras residentes.


CASCAJO: En la sierra de Zongolica sucede un fenómeno semejante al del IMSS en Papantla.

Los profesores de educación primaria y secundaria suelen llegar el día martes a su plaza magisterial y se regresan el día jueves y sólo imparten clases de las 9 de la mañana a las 12 del día, incluida media hora del recreo.

Según ellos, se trata de una conquista sindical debido a la inseguridad en la sierra, pues padecen asaltos tantos en los autobuses de pasajeros como en los municipios donde viven y están asignados. No obstante, así funcionaron en el sexenio anterior y de tal forma continúan, digamos, en un claro guiño de la SEV a los sindicatos de las secciones 32 y 56 del SNTE, para evitar que una parte se alebreste.

Por lo pronto, Benítez Lucho se ha anotado su primera gran victoria política en mucho tiempo, desatando incluso una crisis política mayor, pues el góber azul se quejará con su amigo, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.

Y más, si se considera que la ex delegada del CEN del PRI en la sucesión municipal del 4 de junio, Lorena Martínez, amiga de MAO y ungida como dirigente del Movimiento Territorial, intentó descarrilar a Benítez Lucho para imponer a Felipe Amadeo Flores Espinoza, amigo entrañable, fuera de serie, a prueba de bomba, del góber azul.

Los carteles en Veracruz han provocado ya una crisis institucional.


BARANDAL

LUIS VELÁZQUEZ


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