Circula por ahí en los nuevos medios de publicación lo que ha dicho un ciudadano: ¿Por qué los mexicanos son tan tontos que han tolerado los abusos de sus funcionarios públicos? A ojos vistas los roban impunemente y no se ponen de acuerdo para iniciar protestas pacíficas como no pagar impuestos. La respuesta es la siguiente: los mexicanos somos sumisos y desunidos. Si alguien alza la voz los demás no le hacen caso. De eso se aprovechan los delincuentes de cuello blanco que abundan en los gobiernos. Hoy vivimos con la crítica y la burla, pero hasta ahí no más.

Cuando era presidente Felipe Calderón y primer panista de su partido, no sólo se dejó ganar el mandado sino que toleró que el PAN nombrara como su candidato al gobierno de Veracruz a Hermosillo, un futbolista que no era político; era bueno para patear la bola. De ello se aprovechó Fidel Herrera y logró que el PRI lanzara como candidato a su tesorero Javier Duarte, al que ayudó económicamente en su campaña con dinero de la Tesorería y de las tesorerías de varios municipios de Veracruz. Así, el PRI ganó con facilidad a una persona que le fue y le ha sido muy leal a Fidel.

Al dejar Herrera Beltrán la gubernatura por haber terminado su sexenio, ya se sabía que había dejado en bancarrota el erario público; se había extralimitado en los egresos presupuestados. Sin embargo, la Secretaría de Hacienda dio a Fidel cuanto éste quiso y hace días el señor Videgaray ha dicho que algunos estados están desfalcados, que el adeudo de todos ellos asciende a más de 300 mil millones de pesos que la Federación tiene que pagar. Todo eso, sin molestar a los que se excedieron.

Por esa conducta de la Federación, uno tiene que suponer que Peña Nieto, como candidato a la presidencia, también se vio favorecido por los gobernadores para costear su campaña política. A Herrera Beltrán todavía lo nombró cónsul en Barcelona, donde Proceso lo entrevistó y llanamente dijo que no tenía riqueza alguna.

Por otra parte, los diputados locales anteriores y actuales pueden ser señalados como cómplices de los 3 últimos gobernadores de Veracruz por haberse prestado a encubrirlos.

Como lo había anunciado, el gober electo Yunes Linares ha pedido la intervención del presidente de la República para evitar que Duarte y algunos de sus cercanos colaboradores preparen sus leyes que los pueden blindar de todo compromiso. Yunes tiene razón, eso no se vale.

El señor presidente no hará caso, enterado de los resultados de la Auditoría Superior de la Federación, nada se ha hecho y, lo seguro, será que algunos de los presuntos responsables terminen con cargos públicos, como si nada.


Por: Rubén Calatayud

Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz