El revire de Javier Duarte, JD, en el Congreso local con el nombramiento del Fiscal y los magistrados Anticorrupción, el Contralor autónomo por cinco años y el comisionado del IVAI… únicamente puede explicarse a partir de un solo hecho:

Desde Los Pinos, el presidente de la república asestó un manotazo, ejecutado, digamos, a través del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, por cierto, antiguo amigo, desde el tiempo de Jesús Murillo Karam como gobernador de Hidalgo, de su tocayo, Miguel Ángel Yunes Linares.

Y más porque el Tafil y el Rivotril trasladó a JD a un viaje sideral y autorizó el atentado de los 400 Pueblos con César del Ángel afuera del Palacio Legislativo y hasta un descalabrado hubo, miembro de la escolta del Yunes azul.


Más tres heridos.

Así, el mismo JD cavó la fosa de sus propias iniciativas de ley ante las que la LXIII Legislatura del cacique magisterial, Juan Nicolás Callejas Arroyo, se había tirado al piso y tenía hasta listos los nombramientos de Francisco Portilla Bonilla, Ricardo García Guzmán y Gabriel Deantes en tales comisiones transexenales.


Marcha atrás, pues.

Pero revire… porque Enrique Peña Nieto se decidió al manotazo, luego de tanta paciencia, prudencia, mesura y tolerancia al gobierno disparatado y ocurrente de JD.

Claro, el huésped principal de Los Pinos reaccionó a tiempo, pues el atentado también fue dirigido contra el presidente del CEN del PAN, Ricardo Anaya, y el secretario de Acción Electoral del CEN, Santiago Creel Miranda, ex secretario de Gobernación con Vicente Fox.

Y si cuando por culpa de Salvador Manzur Díaz, entonces titular de la Sefiplan, con aquello de su “oro molido”, el Pacto México fue descarrilado por la alianza PAN y PRD, de igual manera ahora el peñismo sufriría otro revés.

Es más, en ningún momento los genios duartistas, chuchas cuereras de la política, viejos operadores, leyeron el mensaje contundente que en la víspera les fue enviado a través de la presidenta del CEN del PRI, Carolina Monroy del Mazo, primazo de Peña Nieto, cuando dijera que en Veracruz “nada ni nadie por encima de la ley. El PRI está tomando una posición muy clara en Veracruz: no tenemos por qué responder, muchos menos avalar todo aquello que no pudiera estar alineado a los principios institucionales y en la legalidad”.

Pero ni hablar, el resbalón de JD enviando a su grupo de choque de los 400 Pueblos en contra del góber electo ha resultado fatídico.

El Congreso dio marcha atrás con el Fiscal Anticorrupción y los demás.

JD perdió una batalla más. Ahora, contra/ataca enviando una iniciativa de ley más imponiendo a Yunes Linares que pague sus deudas y basificar al aparato gubernamental incluyendo a directores y titulares de dependencias.

Tal cual, “un chivo en cristalería” repartiendo bandazos a diestra y siniestra.


Los últimos pataleos del dinosaurio.

El joven político que ejerció el poder día con día, sin mirar hacia el futuro, creyendo, estando seguro que el sexenio era una eternidad inacabable.

El Dorian Grey de la política jarocha. El Gastby del Golfo de México.

“Al mejor cazador se la va la liebre”, simple y llanamente.


Vana petulancia de “una casa de cristal”

En los días que corren la procuraduría General de Justicia de la república está citando a los duartistas bajo sospecha de trastupijes en el destino social de los recursos federales.

Varios han comparecido al momento, entre ellos, Carlos Aguirre Morales, Antonio Tarek Abdalá, Salvador Manzur Díaz, Iván López Fernández y Ricardo “El Ricky” García Guzmán.

Según JD, su gubernatura “es una casa de cristal”, y por tanto, rechazo que vaya a tener conflicto con la PGR.

Mejor dicho, con la Auditoría Superior de la Federación, ASF, que ha interpuesto denuncias penales en contra de 19 duartistas en la PGR acusados de irregularidades en los fondos federales.


Ya se verá.

Y ya se verá porque meses anteriores, el Fiscal Luis Ángel Bravo Contreras se atragantó revelando que la PGR se había declarado incompetente ante las denuncias de la ASF y se las transfirió y él, oh sorpresas que da la vida, descubrió que los duartistas son unos ángeles de la pureza, empezado por su patrón y amigo, JD, el ángel mayor.

No obstante, y más allá de que todos se declaren impolutos, la realidad es avasallante con tantas deudas acumuladas, tantos créditos millonarios autorizados por el Congreso, cero obra pública y la fama popular del enriquecimiento ilícito de parte del gabinete legal y ampliado.

Y en tales circunstancias, si Peña Nieto ya asestó el primer manotazo y doblegó a JD para revirar con la Fiscalía Anticorrupción, anexos y similares, entonces, cantar victoria ahorita de que “mi gubernatura es una casa de cristal” suena a petulancia y “quien escupe para arriba” corre el riesgo de enlodarse.

“La transición en Veracruz, ha dicho Carolina Monroy del Mazo, presidenta del CEN del PRI, ha de ser clara, tersa, suave y responsable”.

Y si el duartismo olvida el mensaje político de la prima de Peña Nieto, “en el pecado llevará la penitencia”.


Por: Luis Velázquez

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