Desde la promulgación de la reforma educativa en el año 2013, el magisterio veracruzano manifiesto su rechazó a la evaluación subordinada a los derechos laborales de cada maestro, sin embargo, a pesar de las movilizaciones y bloqueos por la reforma no se logró contener su implementación. En cambio, Oaxaca mostró un escenario adverso a lo visto en Veracruz. La respuesta del magisterio oaxaqueño a través de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), fue expresar su inconformidad por medio de marchas pacíficas y bloqueos en autopistas de peaje; exigiendo la derogación inmediata de la reforma educativa por un rediseñar de los métodos de enseñanza-aprendizaje bajo un esquema pedagógico innovador, ajena de cualquier derecho laboral o docilidad laboral.

Los lamentables acontecimientos ocurridos el pasado 19 de junio en Nochixtlán, Oaxaca sobre la represión a maestros y pobladores por parte de la Policía federal; es un síntoma de demagogia que sobrepone en un primer plano la violencia por encima de los derechos civiles, donde la acción de reprimir e incluso matar responde fríamente a un conjuro maquiavélico –el fin justifica los medios–. Frase célebre del politólogo italiano Nicolás Maquiavelo, quien sedujo a Lorenzo de Medici con su obra El Príncipe.

Cabe aclarar, que los medios no necesariamente justifican las acciones, muchos menos las acciones justifican a los medios; es decir, si el “fin” era desalojar a un grupo de maestros, el “medio” de acuerdo al Estado de Derecho era realizarlo estrictamente mediante una forma legal y civilizada. Es absurdo pensar que la represión sea el único medio político para contener a los bloques y manifestaciones de la CNTE; desde luego que no, el artículo 6 constitucional avala el derecho a la manifestación, además señala la pertinencia de su naturaleza y los casos que aplica. Más allá de los logros sindicales o seguridad laboral que los medios de comunicación visualizan como principal exigencia, la lucha de los maestros es por una educación pública de calidad, especialmente en un estado como Oaxaca que se encuentra en los últimos lugares en educación; en lectura, habilidad matemática, infraestructura educativa entre otras cosas.

La educación en México está secuestrada por los latifundios del gobierno actual, ellos han planteado la “reforma educativa” como la panacea de los problemas de la educación en nuestro país. Lo cierto es que la calidad de la educación no se mide condicionando los derechos laborales de los maestros (as) sino proponiendo un modelo educativo de nación, un paradigma para aprender y crear conocimiento en diversos ambientes. Quizá así podamos observar en unos años qué tanto los jóvenes, niños e incluso adultos han aprendido desde que se atendieron las problemáticas y necesidades de la educación.

Por último, la educación pública en México tuvo su mayor desarrollo a principios del siglo XX, poco después de la época revolucionaria, fue en la década de 1920 y 1930 cuando la educación rural, sufrió un cambio como parte de un proyecto de modernización, impulsado a través del programa llamado “misiones culturales” de José Vasconcelos. Hoy es indispensable un cambio en la educación sobre todo en forma de plantearla y de juzgarla. Sin duda, los maestros de Oaxaca y todo México es el único pilar que no se cae.


*Académico UV/UVM.

Integrante del CECDMO.


Por: Heriberto Antonio García


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