Contra todos los pronósticos, estamos iniciando el nuevo año en condiciones sumamente lamentables, y no es justo que de la noche a la mañana se vayan a la basura todos aquellos buenos deseos, los abrazos y las manifestaciones de aprecio y cariño que con gusto, emoción y alegría extendimos y también recibimos durante las fiestas de fin de año. Es realmente triste que una mala decisión del gobierno nos esté llevando por caminos equivocados y que en lugar de ser un factor para unirnos, nos confronte y nos tenga bajo una situación de miedo, donde lo menos que estamos presenciando y padeciendo son asaltos, saqueos y agresiones entre nosotros mismos.

Para nadie es un secreto que las cosas no andan bien, pero los mexicanos siempre nos hemos caracterizado por ser solidarios, somos un pueblo que no escatima el esfuerzo para tenderse la mano en los momentos difíciles, y cuando ha sido necesario hemos demostrado que para ayudarnos le entramos juntos y no hay distinción de clases sociales. Pero esta vez, tropezamos, nos estamos quedando a deber y no es posible que en lugar de encontrar una solución para un problema que se presenta, estemos cayendo en enfrentamientos que nos atemorizan y nos dañan.

Y habrá que ver qué le decimos a nuestros hijos, ¿Cómo explicarle a los niños y a los jóvenes esto que ahora está sucediendo?, después de ver las imágenes donde varios padres de familia entran a un comercio a saquear o robar aparatos electrónicos, y otros más, tíos, primos y abuelos que llevan cargando estufas, colchones, ropa, licores. ¿Qué le van a decir a sus hijos, a los nietos? ¿Cuál será la justificación de esos actos? Qué sentirán todos aquellos saqueadores cuando sepan que el día de Reyes dejaron sin regalos a muchos niños que con tanta ilusión los esperaban? Acaso les dolerá la tristeza reflejada en los padres que dejaron apartados los juguetes que ya no pudieron entregar a sus hijos?

Ya los viejos hemos visto tanto que no nos espantamos, pero el ejemplo que hoy están presenciando las nuevas generaciones puede ser devastador porque al entrar de lleno en sus conciencias será un contaminante de la mente y el alma, y ese futuro no lo queremos para esos pequeños mexicanos.

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ARQ. ABEL COLORADO SÁINZ


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