Washington, EU.-Donald Trump unió a medio mundo en su contra.

Desde El Vaticano, la ONU, la Unión Africana, Embajadores y activistas, hasta legisladores demócratas y republicanos de Estados Unidos condenaron su frase del jueves, la que reconfirman su carácter racista y el sello de su gestión:

"¿Por qué recibimos (en EU) a gente de países de mierda", habría dicho en una reunión con congresistas en la Casa Blanca en referencia a migrantes procedentes de Haití, El Salvador y África, según The Washington Post.

En su lugar, agregó, que mejor migren los noruegos.

Su intento de control de daños ayer fue negarlo en un tuit, pero enseguida el senador demócrata por Illinois Dick Durbin, presente en la cita, confirmó que no sólo usó la expresión "shithole countries" una o dos veces, sino varias.

"(No sólo se trata de) lenguaje vulgar, (sino de) abrir la puerta al peor lado del ser humano, así como de validar e incluso fomentar el racismo y la xenofobia.

"No se puede tachar a países y continentes enteros como 'países de mierda', retirando a sus poblaciones, que no son blancas, la entrada a EU", declaró Rupert Colville, portavoz de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

La Unión Africana (UA), compuesta por los 54 países del continente, se dijo alarmada y ahora exigen que Trump se retracte y pida una disculpa.

"Dada la realidad histórica de cómo llegaron tantos africanos como esclavos a Estados Unidos, esta declaración es un golpe en la cara", dijo la vocera del organismo, Ebba Kalondo.

La UA celebró ayer una reunión de emergencia pese a que el Departamento de Estado intentó calmar el fuego al señalar que Estados Unidos seguiría promoviendo con entusiasmo su vital relación con el continente.

Haití y El Salvador también condenaron enérgicamente sus palabras.

"Reflejan una visión totalmente errónea y racista de la comunidad haitiana y su contribución a los Estados Unidos", decía una declaración del Gobierno del Presidente Jovenel Moise.

El Gobierno salvadoreño envió una nota de protesta a Washington en la que demanda respeto y dignidad.

El Vaticano, por su parte, calificó de dura y ofensiva la expresión; en las redes sociales también tundieron al Presidente y varios legisladores de su país lo tildaron de vergonzoso.

El líder de la Cámara baja, el republicano Paul Ryan, consideró los comentarios desafortunados y de poca ayuda.

En Europa, sin embargo, las críticas no fueron tan duras. Ni el francés Emmanuel Macron ni la alemana Angela Merkel se pronunciaron al respecto. Sólo los noruegos dijeron: "Gracias, pero no gracias", a su invitación de migrar a EU.

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