Marco fue víctima de un asalto y secuestro, lo que lo hizo cambiar su vida, su trabajo y desarrollar una pasión; hoy es recolector de basura y un atleta en busca de apoyo y reconocimiento...

Pocas veces se puede decir que alguien sale bien librado de un hecho violento. Ser víctima de un asalto o de la privación ilegal de la libertad es algo que marca de por vida a las personas. Hay quienes incluso tienen que tomar terapia para poder continuar con sus actividades diarias.

Los asaltos con violencia en el país son cada vez más frecuentes, el Observatorio Nacional Ciudadano (ONC) realizó un estudio en 2015 y revela que en el país cada 25 horas alguien es víctima de un asalto en forma violenta.

El asalto violento puede incluir golpes, lesiones con objetos punzo cortantes y la privación ilegal de personas.

Las secuelas son diversas, pero en términos generales el temor a volver a repetir ese episodio, genera ansiedad, irritabilidad y desorientación en las personas.

Esta situación causa aislamiento en las personas y difícilmente logran sobresalir, este no es el caso de Marco, quien a pesar de haber sido víctima de asalto con violencia y haber estado 'secuestrado' 12 horas, hoy es un gran atleta a nivel nacional y que todos los días se gana la vida recolectando la basura de los cordobeses.

Marco Antonio Sánchez sobrevive con 120 pesos diarios para cubrir las necesidades de él y de su familia. Pasó de ser repartidor de abarrotes en la Central de Víveres a recolector de basura del área de Limpia Pública del Ayuntamiento de Córdoba.

Empieza a correr

Lleva ya 14 años recogiendo desechos, de los cuales 11 los trabajó de noche. Un deterioro en su estado de salud hizo que iniciara a correr.

De estatura alta, delgado y con su mejor actitud, todos los días a las 6:30 de la mañana Marco sale de su domicilio con su uniforme azul con franjas amarillas y su botella de agua. "Con todos me llevo bien, al llegar checo y siempre nos desayunamos un atole con pan y de ahí nos toca esperar que el camión descargue (la basura del turno de la noche) para así iniciar la ruta", cuenta.

Es uno de los 150 empleados de la plantilla de Limpia Pública, pero tiene una característica que lo hace especial. Él logró transformar un episodio traumático en una motivación que le ha llevado a correr y ganar dos medallas a nivel de competencias nacionales y ahora con un objetivo en la mente: prepararse para ganar una carrera a nivel centroamericano.

"Sólo alcancé a terminar la primaria, por circunstancias de la vida no pude seguir estudiando, por ejemplo éramos nueve hermanos y ahora solo quedamos cinco yo creo que las carencias de la vida y la pobreza te van quitando personas para poder sobrevivir", platica Marco mientras espera el camión de Limpia, el número 54.

El mal recuerdo

Hace 11 años Marco acudió a Loma Bonita, Oaxaca, como repartidor de abarrotes. Al parecer, una confusión en las rutas lo hizo llegar hasta allá, donde fue víctima de un asalto con violencia. Él y un compañero fueron privados de su libertad por 12 horas. Fue una experiencia que lo marcó, pero para bien. "Aún recuerdo, eran tres tipos armados. Nos cerraron el paso en una camioneta, descendieron y nos llevaron al monte, pensé que nos matarían", narra.

Después de lo ocurrido al ver la falta de apoyo de parte de sus jefes, decidió renunciar y buscar otro empleo, así fue que tres meses después llegó al departamento de Limpia Pública. "Solo vi pasar el camión de basura y pregunté que qué se necesitaba para poder entrar, me explicaron y lo conseguí", relata.

Durante 11 años trabajó en el turno de noche, pero esto comenzó a minar su salud y lo hizo padecer de ataques de taquicardia y estrés. Una vez más un problema lo hacía buscar una solución en su beneficio y así fue como decidió comenzar en el atletismo.

"Pedí mi cambio y hace apenas tres años... Es mejor porque así he podido correr", asegura Marco, quien sobrevive con 120 pesos diarios para cubrir las necesidades de él y de su familia.

A trabajado como albañil, ayudante de soldador, reparador de vías, de talachero y participando en carreras amateur donde gana algo de dinero. Hace de todo para poder mantener a su familia, pero no es suficiente, ya que teme que el día que lo despidan no tendrá trabajo fijo, lo que lo hace pensar en otro de sus deseos que es seguir estudiando para poder tener algo más seguro.

Sobrevive con 120 pesos

Su entrenador, ha sido su principal apoyo. Marco al no tener patrocinadores, ha hecho hasta lo imposible para poder solventar su cuidado. Le paga a su entrenador tan solo 50 pesos semanales. En sueros y vitaminas invierte más, la caja de vitaminas, según Marco, la más barata le cuesta 250 pesos.

"A mi esposa le doy 120 pesos, de eso a mi hijo le doy 30 pesos diarios él está en la universidad, quien sabe cómo le hace ", se lamenta.

Así es la vida de Marco quien acompañado por sus tres compañeros recorre las calles de Córdoba. Ellos son los testigos de cómo lucha. Un día en la vida de este cordobés puede resultar 'movido', pero no para un perro callejero como "pirata" quien acompaña a Marco y a su equipo por las colonias. El can ha estado fiel a Marco desde que lo cambiaron de turno y no hay día que no lo acompañe.

Después de cargar cientos de bolsas con basura, Marco se prepara para su entrenamiento. Llega a comer a su casa y se va corriendo a Parque Ecológico 'Paso Coyol', donde se ejercita hora y media acompañado de su entrenador, Ignacio Carrillo, que lo conoció en las competencias amateur y vio el potencial del recolector.

El triunfo

La historia de Marco sirvió de enlace con su entrenador y los ha llevado a hacerse ganadores de las medallas de oro y plata en mil 500 y 800 metros en la competencia nacional de atletismo que se realizó el pasado 24 de julio en la Ciudad de México.

Marco tiene un sueño, el cual no piensa dejar caer. Al no tener patrocinadores, ni un trabajo que le permita invertir a su deseo, esto no lo desilusiona, al contrario, esto lo impulsa a luchar.

Todos los días mientras acude a recolectar la basura, Marco recuerda qué fue lo que lo llevó a estar en este punto de su vida en el que haber sido víctima de un hecho violento lo impulsó a seguir viviendo, a seguir buscando, a seguir tratando y por hoy a seguir corriendo.

II ERIK CRUZ

EL MUNDO DE CÓRDOBA