En 2017, los mexicanos tendrán que apretarse más el cinturón, recibirán menos subsidios, tendrán menos obras e inversión del Gobierno y además deberán aportar más a la recaudación de impuestos...

Ciudad de México.- El paquete económico presentado ayer por el Gobierno del Presidente Enrique Peña a través del recién estrenado secretario de Hacienda, José Antonio Meade, prevé un recorte de 239 mil 700 millones de pesos al gasto público.

Con ello, el gasto en subsidios y programas que ejercen las secretarías y estados del País caerá 20.7 por ciento.

La Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano será de las más afectadas con una reducción de 39.7 por ciento en su presupuesto, seguida de las secretarías de Medio Ambiente con 37.6 por ciento menos y Agricultura con 29.1 por ciento.

También destaca la reducción de 28.5 por ciento al gasto de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, principal responsable del desarrollo de la infraestructura en el país.

En sentido contrario, el gasto programable del Poder Legislativo aumentará 3.6 por ciento mientras que el Poder Judicial gozará de 14.8 por ciento más de recursos.

Lo anterior, pese a que apenas el miércoles, Peña giró instrucciones a Meade para cuidar que los ciudadanos no fueran los que se "ajusten el cinturón" en 2017.

"El esfuerzo para garantizar la estabilidad macroeconómica deberá ser a cargo de un ajuste en el gasto público, es decir, le tocará al Gobierno de la República apretarse el cinturón, no a las familias ni a las empresas de México", dijo ese día el Mandatario

No obstante, según el proyecto de presupuesto entregado ayer al Congreso el Gobierno federal exigirá más de los contribuyentes del País.

Se pretende obtener 2.7 billones de pesos de impuestos, lo que significa un crecimiento de 9.7 por ciento, principalmente a través del mayor cobro del Impuesto sobre la Renta (ISR) y el IEPS a gasolinas.

Se trata de una cifra de recaudación históricamente alta, pese a que no habrá más impuestos, ni se prevé un crecimiento económico más vigoroso.

Mientras los ciudadanos reciben menos y pagan más impuestos, el gasto en nómina del sector público, que incluye los sueldos y salarios de los servidores públicos no sufrirán.

Mantener a todo el aparato burocrático del País -secretarías, cámaras, senadores y organismos autónomos-, costará en 2017 un billón 164 mil 900 millones de pesos, 0.3 por ciento más que en 2016.

REFORMA