II Jéssica Ignot

EL MUNDO DE ORIZABA


El calentamiento global puede tener algunos efectos beneficiosos localizados, como una menor mortalidad en invierno en las regiones templadas y un aumento de la producción de alimentos en determinadas zonas, pero los efectos globales para la salud del cambio climático serán probablemente muy negativos.

Las zonas con malas infraestructuras sanitarias, que se encuentran principalmente en los países en vías de desarrollo, serán las menos capacitadas para prepararse ante esos. El cambio climático causará anualmente unas 250 mil defunciones adicionales entre 2030 y 2050; 38 mil por exposición de personas ancianas al calor; 48 mil por diarrea; 60 mil por paludismo; y 95 mil por desnutrición infantil, alertó el doctor Víctor Manuel Ramos Lojero, residente de primer año de Epidemiología.

En su artículo: “Temperaturas naturales extremas, temporada de calor”, señala que los niveles de polen y otros alérgenos también son mayores en caso de calor extremo. Pueden provocar asma, dolencia que afecta a unos 300 millones de personas. Se prevé que el aumento de las temperaturas que se está produciendo aumentará esa carga.

A nivel mundial, el número de desastres naturales relacionados con la meteorología se ha triplicado desde los años sesenta. Cada año causan más de 60 mil muertes. Dichas precipitaciones afectarán probablemente el suministro de agua dulce, y la escasez de esta puede poner en peligro la higiene y aumentar el riesgo de enfermedades diarreicas, que cada año provocan aproximadamente 760 mil defunciones de menores de cinco años.

México forma parte de los primeros 15 países emisores de Gases de Efecto Invernadero (GEI) a nivel mundial, por lo que ha asumido el compromiso de enfrentar el cambio climático, de tal manera que desde 1993 y 2005, es parte de la Convención Marco de las Naciones Unidad sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y del Protocolo de Kioto, respectivamente. Este último constituye el primer instrumento jurídicamente vinculante por el que los estados desarrollados se obligaron a cumplir metas de reducción de emisiones de GEI.

Actualmente México es el primer país en desarrollo en expedir una legislación específica en materia de cambio climático mediante la Ley General de Cambio Climático y en 2014, las 13 secretarías de Estado elaboraron el Programa Especial de Cambio Climático. Dichos documentos permiten a nuestro país definir las acciones a realizar para combatir el cambio climático.

Es importante tomar en cuenta que las temperaturas extremas del aire contribuyen directamente a las defunciones por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sobre todo entre las personas de edad avanzada.

Las temperaturas altas provocan además un aumento de los niveles de ozono y de otros contaminantes del aire que agravan las enfermedades cardiovasculares y respiratorias.

El cambio climático también están aumentando la frecuencia y la intensidad de las inundaciones y se prevé que sigan aumentando la frecuencia y la intensidad de precipitaciones extremas a lo largo de este siglo. Estas contaminan las fuentes de agua dulce, incrementando el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y dando lugar a criaderos de insectos portadores de enfermedades, como los mosquitos. Causan asimismo ahogamientos y lesiones físicas, daños en las viviendas y perturbaciones del suministro de servicios médicos y de salud.

El aumento de las temperaturas y la variabilidad de las lluvias reducirán probablemente la producción de alimentos básicos en muchas de las regiones más pobres. Ello aumentará la prevalencia de malnutrición y desnutrición.

La Organización Mundial de la Salud señala que las condiciones climáticas tienen gran influencia en las enfermedades transmitidas por el agua o por los insectos, caracoles y otros animales de sangre fría.

Es probable que los cambios del clima prolonguen las estaciones de transmisión de importantes enfermedades transmitidas por vectores y alteren su distribución geográfica.

El paludismo depende mucho del clima. Transmitida por mosquitos del género Anopheles, el paludismo mata a casi 600 mil personas cada año, sobre todo niños africanos menores de cinco años. Los mosquitos del género Aedes, vector del dengue, son también muy sensibles a las condiciones climáticas. Los estudios llevan a pensar que es que probable que el cambio climático continúe aumentando el riesgo de transmisión del dengue.

Todas las poblaciones se verán afectadas por el cambio climático, pero algunas son más vulnerables que otras.