Desde el pasado gasolinazo del 1 de enero de 2017 que incrementó el precio de las gasolinas en un 20 por ciento, la economía doméstica y la inflación se vio afectada directamente hasta llegar a un 6.77 por ciento anual, más de un 100 por ciento más.

El poder adquisitivo se ha visto influenciado, pues desde la perspectiva del economista Juan Carlos Esqueda Arias, “es gracias al combustible fósil que se pueden desarrollar todas las actividades económicas; el transporte y las gasolinas condicionan las cadenas de producción y distribución, de tal forma que se generan aumentos en la misma proporción”.

De 2010 a la fecha, el salario mínimo ha subido entre el 70 y 75% al pasar de 57 pesos que era el salario mínimo durante ese año, a 88 pesos en 2018, pero el precio de las gasolinas prácticamente ha crecido en un 100% en el mismo periodo y le ha arrancado litros al poder adquisitivo de los mexicanos según registros históricos de la Conasami y la SHCP.

En 2010, un salario mínimo podía comprar lo equivalente a casi 6 litros de gasolina Premium que costaba 10 pesos el litro, y un poco más de Diésel y Magna que rondaba por los 8 pesos por litro.

Sin embargo para 2018, un salario mínimo de 88 apenas puede obtener lo equivalente a cuatro litros de gasolina y un poco más, perdiendo prácticamente dos litros de gasolina con la erosión del poder adquisitivo.



César Carrillo

El Mundo de Orizaba