Un mal aseo dental ha provocado que hoy en día se reduzca la edad en la que las personas comienzan a tener problemas con su dentadura.

Antes, las complicaciones se daban en personas de entre 50 y 70 años, y hoy los problemas se encuentran en personas de entre 30 y 40 años.

María Guadalupe González Escobar, coordinadora del departamento dental del DIF Orizaba, explicó que la falta de dentadura produce problemas de digestión, ya que este proceso inicia en la boca, por lo tanto, al no contar con sus molares principales, la digestión se dificulta ya que la persona comienza a ingerir alimentos enteros, lo que resulta en problemas intestinales.

Indicó que la caída de dientes y los problemas de salud bucal los han comenzado a observar con mayor frecuencia en personas jóvenes.

“Por el trabajo las personas no se toman el tiempo para algo tan importante como es mantener la salud bucal, estamos hablando de pacientes de 30 ó 40 años”.

Además de la falta de tiempo, abona la poca cultura de cuidado que los más jóvenes, muestra de ello es que DIF durante la temporada vacacional estuvo promoviendo los servicios dentales para niños y la respuesta fue mínima.

“No tenemos prevención, estamos en campaña para recibir a los niños que están de vacaciones y no hemos recibido a muchos porque los papás no se hacen responsables”.

Sumado a los problemas intestinales, la falta de dentadura baja los niveles de autoestima, por ende dejan de sonreír, de convivir, al grado de aislarse hasta sufrir depresión, lo cual afecta más a los adultos mayores ya que son diversos los factores que se suman para que tengan ésos sentimientos, “Cuando ellos se ven con sus dientes, les ayuda anímicamente y se eleva su autoestima”, dijo.


Yamilet Gámez

el Mundo de Orizaba