Xalapa, Ver.-Los seis años del gobierno de Javier Duarte de Ochoa dejan una estela de muerte y terror en Veracruz que no se debe olvidar jamás, considera el periodista Noé Zavaleta, autor del libro “El infierno de Javier Duarte, crónica de un gobierno fatídico”.

Así lo demuestra la estadística fría de este sexenio, según datos obtenidos vía transparencia por el reportero. Se calcula la desaparición de 950 personas, de las cuales 100 aparecieron sin vida, se denunciaron más 470 secuestros, se registraron 144 enfrentamientos entre bandas criminales y autoridades, en donde murieron más de 300 personas.

Así lo señalan los casos como el de cinco jóvenes desaparecidos en Tierra Blanca a manos de policías, la muerte de 15 periodistas, y el asesinato de personas que no merecían morir.

El libro editado por Proceso resume en 20 capítulos historias de corrupción, de omisión, de impunidad y de horror de un estado en descomposición, y pretende ser un testimonio para que “nunca, nunca se nos olvide quienes fueron los funcionarios que le partieron la madre a Veracruz”, afirma el periodista.

Hay gente que no merecía morir

En los últimos años tuvieron lugar muertes que dejaron huellas dolorosas, en especial tres, que para Noé son inexplicables, y fueron una de las razones para dar testimonio en su libro.

La primera es la muerte de Irene Méndez, la joven de 26 años, no merecía morir de seis balazos, cuando atravesó su cuerpo para impedir el secuestro de su marido Fouad Hakim, quien horas después murió desangrado. Entonces era junio del 2010.

María del Carmen Molina Gamboa, de 22 años, secuestrada el 12 de diciembre de 2013, hija de los dueños de la funeraria Molina en Cosamaloapan, –única en la zona-, no merecía ser ejecutada y encontrada siete días después de su secuestro en una fosa clandestina en el municipio e Carlos A Carrillo.

“Es irónico que sus padres hayan sido los más beneficiados por la ola de violencia en Cosamaloapan y luego parte de los daños colaterales”, reflexiona el periodista.

Y la tercera muerte y la más dolorosa, el asesinato del fotoperiodista Rubén Espinosa, quien fue ultimado junto a cuatro personas más en la colonia Narvarte de la Ciudad de México, y de cuyo asesinato no hay investigación porque sigue estancada desde 2015.

“Uno ve tanto durante el ejercicio periodístico, nos queda el sinsabor de que hay gente que no merecía morir, hay casos que me han traumado mucho, es una razón medular para dejar constancia”, señala.

Historias de impunidad

Hace más de un año y medio que el libro rondaba la cabeza del periodista, por lo que inició su escritura durante varios meses, después de la jornada laboral, de nueve a una o tres de la mañana.

En diciembre del 2014 tuvo un primer borrador de estas historias que fueron hilvanadas en su andar diario como reportero.

Un año después probó suerte en el semanario Proceso desde donde hace cuatro años escribe. Ahí envió un primer escrito de 140 cuartillas en letra arial 12. Fue sometido a la evaluación de un comité, que aprobó el proyecto e inició con la corrección de su primer libro que vio la luz hace un par de semanas.

En las hojas de este libro plasma diversas historias de impunidad, como la muerte de la periodista Anabel Flores, quien fue ejecutada por un comando armado en la zona centro del estado.

Relata que después de aprehendido José Márquez Balderas alias “El Chichi”, fueron liberados en impunidad diez de sus escoltas integrantes del grupo de los Zetas, quienes dieron muerte a la periodista, que escribía bajo un seudónimo noticias sobre los delincuentes.

También se relata la historia de Zito Ángel Zannata, hermano del diputado local priísta de Puebla, Rosalío Zannata, quien desapareció en una cárcel de Orizaba.

Ahí pasó la noche por escandalizar, según la versión de los policías, fue liberado, la realidad fue que afuera del lugar, un comando de delincuentes lo esperaba para secuestrarlo, hasta la fecha se desconoce su paradero.

El miedo es superado por el dolor

Para Noé, periodista con 15 años de trayectoria, los riesgos de escribir un libro de este tipo, en el estado más peligroso para ejercer el periodismo, están medidos.

Después del asesinato de periodistas como Regina Martínez, ex corresponsal de Proceso, y Rubén Espinosa, había de dos sopas: esconderse a llorar, o recrudecer la línea, y Noé optó por volverse más combativo y elevar el perfil.

“Porque ya estamos hasta la madre, hoy en día, todos tenemos un amigo, un vecino que ha padecido violencia”, señala.

El libro tiene el objetivo de gritar un hasta aquí, y ser el testimonio de uno de los peores gobierno que pasaron por Veracruz.

Explica que el contexto que se vive, el miedo o el riesgo, son superados por la incertidumbre y la zozobra, pero también por el hartazgo y el dolor que muchos colegas viven en la cobertura diaria.

Los capítulos más difíciles y más fáciles

De los 20 capítulos y las 189 páginas que componen este libro, dedicado a Rubén Espinosa, fue precisamente el capítulo en su memoria “Nos hace falta Rubén”, el más difícil de escribir; “Las teclas se atoraban, y no podía avanzar sin terminar en las lágrimas”, relata.

Rubén, joven fotógrafo de AVC Noticias, pero también corresponsal de Proceso, fue compañero de aventura de Noé, juntos fueron a la cobertura y caza de muchas de las historias que se plasman en el libro.

Sobre su asesinato, Noé aun se cuestiona si Rubén estaban en ese departamento de la colonia Narvarte donde fue muerto, por casualidad o “alguna fuerza oscura” tuvo que ver con su asesinato.

“Cuesta decir como se pudo haber evitado eso y vienen los reproches, que a Rubén lo matamos todos, que fallamos sus amigos porque no medimos los riesgo, que fallaron sus medios en México, es una muerte que duele”.

Contrario a esto, el capítulo más fácil de escribir para Noé fue el dedicado al gobernador Javier Duarte de Ochoa ¿A qué le teme Javier Duarte?, y ahí relata cómo el mandatario es un político atípico, que estuvo 30 años bajo la sombra del ex gobernador Fidel Herrera Beltrán.

El periodista recuerda los inicios de Javier Duarte, cuando hacía la síntesis de prensa para el entonces delegado de Fonahpo, Herrera Beltrán, de ese puesto pasó a ser secretario particular, luego diputado federal, y de ahí saltó a la gubernatura de Veracruz.

Noé confiesa que conoce a Duarte hace más de nueve años, y desde entonces se han encontrada a solas un par de veces, además de estar en decenas de entrevistas en eventos públicos que sirvieron para esbozar un perfil del político.

La impunidad

Cuando se le pregunta al reportero el panorama político a futuro y si considera que los políticos en el poder enfrentarán la justicia, es claro al decir que no.

“No quiero ser ave de mal agüero, no tengo bola de cristal, pero creo que en 24 meses es casi imposible que Duarte toque la cárcel, ni tampoco Bermúdez – secretario de seguridad pública-“.

Su reflexión es que Duarte como representante de uno de los estados con mayor empuje electoral no conviene en la cárcel para la elección presidencial que se jugará en 2018.

“Seguramente habrá impunidad, y justamente este libro es para que nunca se nos olvide, nunca se nos olviden lo agravios, ni los miles de muertos y desaparecidos que este gobierno dejó”, finaliza.

AVC