II Agencia Reforma


¿Quién ha dicho que hay que estar contento todo el tiempo? Es muy común que en estas épocas se venda la idea de que todo el mundo debe estar feliz, dice Eduardo Massé, autor de Las trampas de la felicidad.

“Nos vendieron la idea de que: ‘El día que no sonrío estoy de la fregada’. No, estás normal, estás viviendo.

Sin trivializar los problemas reales de salud mental, como la depresión, el autor señala que sentirse de pronto enojado o triste ayuda a reconocer que algo no funciona del todo y es el primer paso para identificar qué es.

Para Massé, es importante considerar que a menudo, las frustraciones son resultado de no aceptarse tal cual, con todas sus fortalezas y debilidades, y en esta dinámica, por estar todo el tiempo más pendiente de la vida del otro que de la propia, desean todo el tiempo el cuerpo, el carro, la vida del otro y creen que serán felices hasta que los obtengan.

“Siempre estará el que te diga: ‘Ponte esta ropa y te sentirás mejor, tómate esto y te sentirás mejor’, porque el estrés es un muy buen negocio y el que termina pagando eres tú.

“Puedes desear lo de los otros y hacer cosas a costa de tu salud por tener lo que el vecino tiene, y no es suficiente. No te llenas y vas a buscar más y más”.

La trampa de la felicidad, agrega, es que la gente en miras de ser feliz hace cosas que no son adecuadas para ella y termina cayendo en cosas que la dañan.

“Caes en una relación tóxica, en esa dieta que no te funciona o en ese trabajo que te tiene atrapado y no sabes cómo romper ese círculo vicioso.

“Y en ese proceso de búsqueda (equivocada) lo que se daña es la autoestima”, dice.

Sin embargo, ejemplificó, cuando alguien aprende a conocerse, sabrá que por más dietas que siga no conseguirá un cuerpo de modelo si no está en sus genes, pero tendrá buena salud comiendo adecuadamente y así evitará frustraciones.

El problema, sostuvo Massé, es que se enseña a buscar la felicidad siempre fuera y no a cultivar hábitos que permitan tener un equilibrio emocional.

El reto es enfrentar qué es lo que nos amarga, aprender quiénes son, definir qué quieren y desarrollar un plan de vida y una estrategia que funcione.

Al respecto William Davies, autor de La industria de la felicidad, señala en su libro que actualmente se tiene una forma ideal de existencia humana: aquélla que es feliz, exitosa y competitiva.

No obstante, esa idealización puede llevar a trabajar en exceso, lo que aumenta las probabilidades de sufrir ataques cardiacos, embolias y crisis de nervios.

Ahora la gente considera que la felicidad es no enojarse nunca y vivir cien por ciento libre de estrés, cuando éste, controlado, aseguró, permite a las personas estar alerta.

A las personas les asustan las emociones de tristeza o enojo porque creen que ser felices es una elección personal, que requiere fuerza de voluntad, y aprendieron a que deben modificar sus sentimientos, en vez de mirar qué hay en el entorno que los propicia.


Estrategia

II Identifique qué provoca la infelicidad: Podría estar mejor si... Ya estoy harto de... Ya no puedo más con...

II Valore. ¿Qué desea cambiar en su persona, rutina, relación, trabajo?, ¿Por qué lo quiere cambiar?, II ¿Qué desea obtener con el cambio?

II Antes de plantear una solución al problema considere: ¿Qué acciones contrarrestan la sensación de infelicidad?, ¿Cuenta con las herramientas y el tiempo para emprender estas acciones?, ¿Qué sacrificaría para comprometerse?

Fuente: Libro Las trampas de la felicidad.