La donación de órganos es un acto de suprema caridad y amor, señaló el vocero de la Diócesis de Orizaba, Helkyn Enríquez Báez luego de la aprobación de que en México todas las personas mayores de 18 años son donadores a menos que se manifieste lo contrario.

Sin embargo, dijo, es necesario que se regulen estos procesos para evitar que esta disposición se convierta en una fuente de tráfico de órganos o en omisión de cuidados paliativos o médicos pensando en que va a ser donador.

Esto exige crear una cultura de todos nosotros para que nos volvamos donatarios de órganos en caso de que sea posible.

Indicó que esa regularización conlleva a otro tipo de leyes, como el testamento vital o la voluntad anticipado, acciones que pueden ayudar a fomentar la cultura de la donación y evitar que se pierdan esta posibilidades. Y es que hay familias que no aceptan la donación de órganos.

El papa Juan Pablo II definió a la donación de órganos como un acto de suprema caridad porque en medio del dolor y sufrimiento, una persona que pierde un ser querido, puede darle vida a otros.

El proyecto que hace obligatoria la donación de órganos fue aprobada por los legisladores, detallando en el dictamen que todas las personas mayores de 18 años serán automáticamente donadores de órganos y tejidos, sin que ninguna figura familiar o cónyuge se oponga, a excepción de que la persona antes de fallecer lo haya dejado por escrito.



Jéssica Ignot

El Mundo de Orizaba