En el primer día de boicot, los mexicanos inmigrantes en Estados Unidos hicieron temblar la economía del país vecino. Negocios cerrados y bajas ventas en grandes cadenas de supermercados fueron las imágenes que se apreciaron en todo el país. María, orizabeña radicada en Orange, relató que en protesta no fue a trabajar y durante el día pudo apreciar que el Walmart local lució vacío, con apenas unos cuantos americanos haciendo compras. Uno siente miedo “Uno siente miedo, como todo, pero tratamos de que no se refleje en nuestros estudios, nuestros sueños; sabemos que hemos estado en una condición difícil desde el principio”, cuenta Javier Martínez, un joven de 17 años que llegó a EU a la edad de tres años y actualmente estudia la high school. Relata que la situación de incertidumbre ha crecido en los últimos días, además de que no se tiene certeza de cuáles serán las acciones de Trump. Lo angustiante, explica, es que el Gobierno norteamericano cuenta con su nombre, dirección, huellas digitales, por formar parte de la Acción Diferida, programa implementado por Barack Obama. Otra de las problemáticas a las que se enfrentarán en caso de deportación, es la dificultad para homologar sus estudios en México, dado que la Secretaría de Educación Pública (SEP) ha sido poco eficiente en este trámite que se torna burocrático y tardado.

César Carrillo

El Mundo de Orizaba