En México, la niñez se encuentra completamente vulnerable. Cuatro de cada 10 casos de agresión y abuso sexual contra niños y adolescentes ocurren en sus mismos hogares, en la escuela o lugar de trabajo, de acuerdo a datos de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), las agresiones contra menores de edad ocurren con mayor frecuencia en contextos de pobreza y que tan sólo el 53.9 por ciento -es decir 21.4 millones- de los jóvenes menores de 18 años son pobres.

La situación es crítica. La falta de políticas públicas y la impunidad en los delitos cometidos en contra de niños y niñas plantean un panorama difícil para los pequeños, pues no les son garantizados sus derechos fundamentales.

La Encuesta Nacional sobre Niñas, Niños y Mujeres realizada durante 2015 por parte del Instituto Nacional de Salud Pública y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), destaca que el 63 por ciento de esta población -entre 1 y 14 años- han experimentado al menos una forma de castigo, ya sea físico o psicológico por parte de algún miembro de su familia.

En su caso, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) indica que un promedio de 23 mil adolescentes entre 12 y 17 años han sufrido algún tipo de agresión sexual; mientras que abogados e investigadores juristas aseguran que únicamente 5 de cada 100 delitos contra niños y niñas llegan a los tribunales, sin que necesariamente para que existan condenas.

El resto de los crímenes se queda en la impunidad y constituye una cifra negra que es desconocida por las autoridades, a pesar que en todos los niveles de gobierno se ha legislado al respecto.

Por su parte, la Procuradora de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes del Sistema DIF Municipal de Orizaba, Patricia Ramírez Hernández, señaló que legalmente la niñez es considerada como “sujetos vulnerables porque no tienen la capacidad para poder defenderse o hacer valer sus derechos”.

“Esta ley garantiza los derechos de los niños sean respetados... Si hablamos de un niños de 3 ó 4 años que lo maltratan, él no sabe que eso no debe ser y a lo mejor esa conducta que tienen los papás la considera como un estilo de vida y hasta correcto. Ellos mismos lo expresan, no tienen la capacidad de ver si es bueno o malo”, dijo Patricia Ramírez Hernández.



Jacqueline Aviléz

El Mundo de Orizaba