II TERESA HERNÁNDEZ

EL MUNDO DE ORIZABA


En el sexto domingo del tiempo ordinario, el obispo Eduardo Cervantes Merino dijo que el Evangelio está constituido en tres partes: la caridad con el prójimo, el matrimonio y la castidad, así como la veracidad del cristiano y con ello entender la finalidad de Dios que es ser felices sin ningún instructivo.

Explicó que la primera establece la distinción esencial que hay entre la ley del antiguo testamento y el evangelio, al mismo tiempo indica lo que se tiene en común, así como la diferencia entre lo tecnológico, debido a que “los aparatos traen un manual o instrucciones, pero para estar bien con Dios no se necesita nada de eso”.

“En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos ”no crean que ha venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que dejé de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley“, aseveró.

Dijo que para que encontremos alegría y paz debemos estar en contacto con Dios, porque no se necesita un instructivo como lo traen las televisiones, microondas y cualquier otro tipo de manuales, que la vida del cristiano tiene que estar en la comunión para crecer en la vida social que tienen que ver con los mandamientos.

“La sabiduría viene de Dios, la sabiduría del mundo es la que cada quien saca su ventaja, las leyes que se sacan a la conveniencia, que no ven el desarrollo integral de la comunidad, y las que son buenas lastiman a los demás por los intereses que tiene que son para infringir, han servido para que se escapen que permiten irregularidades como el asesinato, llamada eutanasia, así como los divorcios, siendo esa la sabiduría del mundo“.

Destacó que se debe vivir en una sana convivencia, el evangelio nos anima a entrar en los mandamientos de Dios y sabiduría para ir a la raíz de que el creador quiere que es vivir en el amor movido por el espíritu, para entender que las leyes de Dios ayudan a crecer para entender y darle sentido a la vida, para no caer en las trampas.