“Ha pasado nueve años desde que te desaparecieron y nuestros cuerpos se están haciendo viejos, hay verdugos marcados en el rostro de nuestra, tu madre, de toda la familia, tu familia”, relata Grisela, hermana de Carlos Gerardo García Zapata, desaparecido el 31 de octubre de 2008 en Torreón, Coahuila.

Su desaparición, le arrebató a su familia la tranquilidad, dejaron atrás una vida cotidiana para emprender una encarnizada búsqueda en el día a día.

Dos niños se quedaron sin su padre, una mujer sin su esposo, tres jóvenes sin su hermano, unos padres sin su hijo, y la sociedad sin un joven trabajador y productivo dedicado a la carpintería. “¿Qué estarás padeciendo?, ¿Qué más hago para encontrarte y que estés a salvo?, se cuestiona su hermana.

Es tanto dolor, ira e impotencia que inevitablemente se refleja en cada escrito que ella hace para visibilizar la historia de su hermano, pero de una cosa está segura, que no descansará hasta encontrarlo.

“Voy a volver a estar contigo y nunca más nadie nos va a separar, es lo único que tengo seguro”, señala Griselda a su hermano, con la esperanza de que vea su mensaje. Tenía 34 años al momento de su desaparición, y por nueve años, sigue siendo buscando por toda su familia.