Yanga.- “Este tramo es peligro, siempre hay accidentes fatales aquí, pero no miden la velocidad y ahora con lluvia peor”, le dice un vecino a otro. Juntos observan a los lejos cómo los grupos de rescate sacan los cuerpos de una familia de Tuxtepec, que no llegó a su destino.

“Quedaron aplastados. El resto de la familia venía atrás y vieron cómo fue todo”, le aseguraba un vecino a otro grupo de personas que llegaba a ver qué pasaba en la carretera.

Decenas de personas se congregaron en la orilla del asfalto y vieron a dos personas en shock al ver el autoaplastado. Unode ellos golpeó el autobús que causó el choque y gritó. Ministeriales lo retiraron. En el auto iba su esposa.

La lluvia era intermitente, pero la gente no se movía. Todos querían ver el final: cuando sacaban los cuerpos.

Después la zona volvió a su normalidad, sólo a lo lejos, se escuchó “a ver si ahora sí entienden que manejar no es un juego, esta carretera es mortal”.

Erik Cruz/El Mundo de Córdoba