Tomás Setién Fernández

El Mundo de Orizaba


Es su cuarto viaje, llevando su voz como pregón de admiración y tributo a Nelson Barrera, primero volando hacia Ciudad del Carmen, Campeche, para luego bogar en el navío de la inmortalidad dejado por el inolvidable Almirante-beisbolista, ahí a unos cuantos metros del estadio que lleva su nombre en la tierra que lo vio nacer, y luego crecer, hasta convertirse en un pelotero legendario vistiendo franelas enteramente recordables como la de los Piratas, Diablos Rojos y Guerreros.

No necesitando tomar pastillas para el mareo el cronista cordobés José Domingo Setién Fernández, para estar presente en tamaño acto, colocando algo más que un ramo de flores a las plantas de la estatua erigida del que se fue de la tierra ostentando el récord de más cuadrangulares en la historia de la Liga Mexicana de Beisbol.

Otro 14 de julio que de manera inevitable hace llegar el día de la muerte de Nelson Barrera, ocurrida de una manera increíble, cuando cayó electrocutado al tocar un alambre de alta tensión al momento en que acomodaba una lona en la azotea de su hogar ubicado en Campeche, el rayo invisible de la muerte tocó manos y brazos del que se cansó de mandar truenos hacia el infinito.

Siendo a la vez José Domingo el vocero de los sentimientos de una ciudad y estado, unido al de una nación provista de aficionados al rey de los deportes, apareciendo por cuarta ocasión como maestro de ceremonias ante tan significativo acto.

Gran slam en el cielo, recordando que Barrera implantó también el récord de batear más vuela cercas con las bases llenas en Liga Mexicana con 13 ejecutados, y Gran Slam en la tierra limpiando cualquier clase de olvidos la temática del Mulato, alrededor de la obra de Barrera.

José Domingo Setién es el único cronista de béisbol profesional que ha sido invitado a llevar al cabo las ceremonias de los aniversarios de la muerte (solo física) de Nelson Barrera. Tierra y cielo unidos en el horizonte.