Tomás Setién Fernández


Comentando la Jornada


El círculo casi es el de siempre, pareciendo vicioso y tan repetitivo, que ya uno al momento de voltear a la banca de determinado equipo, ya se sabe quién está sentado ahí, recibiendo el aire de supuestas odaliscas, y exprimiendo uvas y piernas a sus reales antojos.

Son los eternos directores técnicos del balompié azteca, ahora llevando cierta novedad dentro de presentaciones hasta cierto punto risibles, (hasta estos momentos) como la que tendrá Pumas con Paco Palencia cantando el rock de los gatitos, en vez del de los angelitos, con solos de baile flamenco con o sin bastón, con el previo permiso del rector actual y sobre todo del inolvidable juglar del rock Jhony Laboriel, uniéndose a su clan con trajes de primera comunión Alfonso Sosa con el Necaxa reaparecido, Hernán Cristante, ex ejemplar jugador del Toluca que vuelve al equipo de sus amores, ahora con la vara de membrillo en la mano derecha, sin olvidar al argentino Ricardo Valiño, ex entrenador de la Liga de Ascenso, pensadores del ocote que buscarán hacer carrera de la grande en un puesto en donde el que no cae, resbala.

Por otra parte, directores técnicos que fueron corridos casi a patadas de equipos que se cansaron de mantenerlos, como Saturnino Cardozo, del infierno fue a parar a las selvas chiapanecas, rogándole al cielo que sus nuevos directivos siquiera paguen sus mensualidades con racimos de plátanos recién cortados.

Otros como el profesor José Guadalupe Cruz, técnico honrado y cabal se fue a meter al Atlas buscando darle un cetro, esperado con ansias por varias generaciones de aficionados, apareciendo con nuevos patrones a la vez Pablo Marini con Veracruz, tras pobre trabajo en el Puebla.

Los demás serán los de menos, con directores técnicos más conocidos que la receta del mole encabezados por Ricardo Ferreti eterno en Tigres, Toño Mohamed (Monterrey), Nacho Ambriz (América), Tomás Boy (Cruz Azul), Luis Fernando Tena (León), Víctor Manuel Vucetich con plumas de gallo blanco queretano casi con el caldo agrio, Miguel Herrera buscando sacarse espina de bacalao tijuanense, y Matías Almeyda en sociedad en comandita con Chivas y Vergara.

Nueve mexicanos por ocho extranjeros, con un entrenador nacionalizado (Tuca), tacos de sesos al mayoreo.

Excepción a lo escrito, Diego Alonso ejemplar técnico del equipo campeón Pachuca.


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