El Real Madrid sufrió mucho para conseguir la victoria, por 83-75, que le otorga el primer punto de la eliminatoria de cuartos de final ante el Darussafaka, que dominó en el marcador hasta el descanso y sólo cedió cuando el equipo blanco le igualó en lo físico y aparecieron Sergio Llull y el mexicano Gustavo Ayón.

La efectividad total del Darussafaka en los primeros minutos de partido comenzó decantando el marcador a favor del conjunto turco, aunque el Madrid respondió con cierta solvencia hasta que un gran mate de Jeffery Taylor supuso la primera y breve ventaja local.

Las cortas rotaciones de Blatt en el equipo otomano produjeron una especie de letargo en la defensa madridista, que se vio atada de pies y manos para frenar la capacidad anotadora.

El ‘playoff’ apenas había echado a andar y ya se podía observar que esta fase nada tiene que ver con lo anterior. Así las cosas, entre fallos locales, aciertos y rotaciones visitantes, el primer cuarto acabó 16-24, con Harangody especialmente atinado.

El equipo de Pablo Laso salió con más ánimos pero con los mismos mediocres resultados de cara al marcador. La buena circulación de balón del Darussafaka sacaba de contexto a la defensa madridista y los diez puntos de ventaja se mantuvieron durante muchos minutos, 23-33 (min. 16.30).

Tras dos minutos de juego, con el Madrid mucho más centrado en defensa, el equipo blanco logró la segunda ventaja en el partido, 41-40 (min.22), tras una canasta de Gustavo Ayón y un triple posterior de Llull le otorgó la primera renta casi considerable, 44-40. Con la dinámica del partido en unos parámetros más normales, el Madrid comenzó a crecer en su juego con un Ayón enchufado y ganó.


EFE