Chile revalidó ayer su título de Copa América al derrotar a Argentina en los penaltis, en un partido duro, intenso y con poco futbol, casi calcado a la final del año pasado y en el que ambos equipos tuvieron una expulsión en la primera mitad.

Francisco Silva anotó el gol decisivo en la tanda de penaltis y dio a la Roja la segunda Copa América de su historia, la segunda seguida, todo un hito que supone una recompensa para la que es, probablemente, la mejor generación de futbolistas de este país y con la que buscarán hacer historia en el próximo Mundial de Rusia.

Lionel Messi y Lucas Biglia fueron los grandes villanos del cuadro "albiceleste" al fallar sus oportunidades desde los 11 pasos, mientras por Chile marcaron Nicolás Castillo, Charles Aranguiz, Jean Beausejour y Francisco Silva, para así llevarse el trofeo de regreso a tierras andinas.

Con su victoria de ayer, Chile redondeó un gran torneo en el que fue de menos a más, que comenzó con derrota ante Argentina y que culminó en forma de dulce revancha, algo que quedará para el recuerdo del juego.

Son tres finales seguidas, con sus correspondientes alargues, en la que la Argentina de Messi no ve puerta, ayer en un partido muy discreto de sus tres delanteros.

Argentina fue superior en una primera parte truncada por las faltas y en la que hubo dos expulsiones con polémica, una por equipo, y Chile se hizo dueño del juego en la segunda mitad, pero ambos equipos fallaron las escasas oportunidades que tuvieron en sus pies.

Sin la posesión, el cuadro de Chile no lograba meterse en el choque, la delantera estaba desconectada y el balón sólo llegaba a los hombres de ataque por medio de algún pase largo, pero la Roja no consiguió tirar a puerta hasta el minuto 56.

En los últimos instantes, cuando Chile bajó las revoluciones por el cansancio, Argentina logró ejecutar una seguidilla de contragolpes, pero se fueron desviados los remates de Agüero, Banega o el propio Leo Messi.

En la prórroga, con un comienzo más abierto, se sucedieron en ambas porterías dos grandes ocasiones de Vargas y de Agüero, que salvaron los porteros en sendas atajadas, pero en la recta final, Chile se replegó y llevó el partido a los penaltis.

La suerte le volvió a sonreír a Chile que fue más efectivo desde los once pasos, esto a pesar de que Arturo Vidal falló el primer disparo.

MALDICIÓN

Para Argentina, la derrota es un nuevo varapalo, un nuevo gesto cruel del destino, la tercera final perdida en tres años, tras la del Mundial de Brasil y la Copa América de Chile, ocasiones en las que la gloria también le fue esquiva en una prórroga agónica y en los penaltis.

ERRORES

Las tres derrotas en finales en gran parte se la cargan a Lionel Messi, sin embargo el ‘Pipita' Higuaín es el principal responsable. Falló goles cantados ante Alemania en la final del Mundial 2014, y contra Chile erró jugadas cantadas en dos finales consecutivas.

EFE